Educando en positivo: 4 alternativas al “no”

Educando en positivo: 4 alternativas al “no”

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¿Qué padre o madre no se ha visto en la situación de haber dicho “no” demasiadas veces a su hijo a lo largo de un día?

“Hijo, no des golpes en la mesa”, “cariño, no dejes la ropa tirada en el suelo”, “por favor, no hagas tanto ruido”, “no pongas los pies encima del sofá”, etc.

Hay ocasiones en las que la situación requiere un “no” claro porque nuestro hijo está en una situación peligrosa o puede llegar a estarlo y tenemos que anticiparnos a ello. Pero es importante que nos paremos a pensar si la mayoría de las veces que utilizamos esta expresión era necesario hacerlo, o por el contrario existen alternativas. Y es que emplear el “no” en exceso tiene algunas implicaciones sobre la conducta de los hijos que debemos tener en cuenta, especialmente si podemos sustituirla por otras palabras:

  • Cuando empleamos el “no” en exceso pierde su valor. Al principio nos puede resultar sencillo captar la atención de los niños con el “no”, pero como cualquier estímulo, acaba produciendo habituación y dejará de hacer su función cuando realmente sea necesario para sacar al niño de un peligro o queramos lograr un efecto más inmediato sobre su conducta.
  • Transmitimos al niño la sensación de que todo lo hace mal, nada más lejos de lo que queremos conseguir como padres para favorecer su autoestima. Están aprendiendo y deben equivocarse, pero nosotros como padres debemos mostrarles que pueden hacerlo bien.
  • Escuchar un “no” constantemente genera un lenguaje interno más negativo que si ofrecemos alternativas.
  • Un niño que escucha el “no” a todas horas será más fácil que acabe siendo un niño negativista, es decir, que él mismo diga “no” a todo lo que se le pide.

decir no, educando en positivo

Vamos a reflexionar con 4 ejemplos sobre algunas formas alternativas que podemos emplear para decir “no” a los niños sin utilizar esta palabra:

  1. 1.      Ofrecer una alternativa, si es algo divertido que capte su atención mucho mejor. Por ejemplo, “cariño, ahora en lugar de ir al parque nos vamos a quedar jugando en casa a un juego muy divertido que se le ha ocurrido a papi”. Funcionará mucho mejor que decir simplemente “hoy no vamos al parque”.
  2. 2.      Posponer el momento en que hacemos lo que nos pide, de esta forma también le enseñamos autocontrol. Como ejemplo, “¿me ayudas a recoger la habitación y después jugamos con tu tren?”. Será mejor que decir “no puedo jugar contigo ahora”.
  3. 3.      Explicarle lo que puede suceder si sigue haciendo lo mismo. Por ejemplo, “a los otros niños no les gusta que les quites sus juguetes, es mejor que pidas permiso antes de cogerlos”. Más eficaz que decir “no cojas los juguetes de los demás sin permiso”.
  4. 4.      Anticiparnos a lo que vaya hacer recordándole cuáles son las normas. Es decir, “si dejas tu habitación sin recoger tenemos que quedarnos en casa en lugar de ir a la fiesta de cumpleaños de tu amiguito”. En lugar de decir “no vamos al cumple porque no has recogido”.

En resumen, lo que queremos es enseñarles con cariño una disciplina positiva, donde hay unas normas que se deben respetar. Todo ello sin olvidarnos de dotarles cada vez de una mayor responsabilidad y autonomía, basada en el autocontrol de su propio comportamiento y adecuándose a cada situación en la que se desenvuelven.

Artículo de Drissa-Elma Delkader Palacios (Psicologa Infantil de Psicomaster)

Centro de Psicología Psicomaster

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