Déficit de atención e hiperactividad (TDAH)

Hiperactividad y deficit atencion-TDAH

Los niños suelen presentar un ritmo importante de actividad que es complicado seguir por los adultos de su alrededor, principalmente en los primeros años de su vida. Los vemos correr, saltar, jugar, mostrándose especialmente excitados en ocasiones y otras veces más tranquilos.

Un pequeño porcentaje de niños (entre el 3 y el 5%) son más activos e inquietos que el resto. Encuentran mayores dificultades para concentrarse, se muestran despistados en el colegio o no siguen las instrucciones que se les da. Probablemente estos niños padezcan lo que se conoce con el nombre de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), pudiendo predominar las dificultades de atención o las relacionadas con un exceso de actividad, siendo más común que se presenten de forma combinada.

Solicitud de información

FacebookTwitterGoogle+LinkedIn

Síntomas presentes en el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH):

El niño con síntomas de falta de atención:

  • Falta de atención y concentración a la hora de realizar una actividad
  • Suele perder sus cosas
  • Se distrae ante estímulos irrelevantes
  • Olvidadizo y desorganizado
  • Comete errores frecuentemente
  • Tiene dificultades para seguir instrucciones
  • No suele terminar las tareas que requieren esfuerzo y concentración
  • Parece no escuchar cuando se le habla

El niño con síntomas de hiperactividad o impulsividad:

  • Muy hablador
  • Le cuesta respetar los turnos de palabra
  • Tiene dificultades para permanecer sentado
  • Tendencia a interrumpir
  • Da respuestas precipitadas
  • Suele mover en exceso manos y pies

Otros síntomas que pueden estar presentes en el déficit de atención con hiperactividad (TDAH):

  • Emotividad variable
  • Se suele frustrar con facilidad
  • Problemas de relación con los compañeros
  • Problemas de ansiedad, agresividad, disconformidad
  • Problemas de aprendizaje
  • Baja autoestima

Los síntomas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad suelen tener su inicio durante la primera infancia, entre los 2 y los 6 años, siendo más frecuente en los varones.

Será importante que los padres o tutores del niño, ante la presencia de todos o parte de los síntomas anteriores, acudan al psicólogo infantil, el cuál realizará la evaluación necesaria para descartar o confirmar la presencia de TDAH. Una evaluación adecuada es muy importante tanto para el diagnóstico, como para determinar la intervención más adecuada, según las necesidades de cada niño. La intervención se realiza tratando de proporcionar información, así como de obtener colaboración tanto de los padres y familiares, cómo de los profesores del niño. El llevar a cabo unas pautas comunes en el entorno del niño, maximiza el éxito del tratamiento.

No se conoce con exactitud cuál es la causa del TDAH, pero la hipótesis con más peso en la actualidad afirma que en su origen concurren varios factores: variables genéticas, dificultades y condiciones pre, peri y post-natales, condiciones ambientales y de aprendizaje.

Abordaje del TDAH

De la variabilidad de factores implicados en el origen de este trastorno se desprende la necesidad de llevar a cabo, en la mayoría de los casos, un abordaje interprofesional mediante la combinación de psicofármacos y terapia psicológica cognitivo conductual que llevará a cabo el psicólogo infantil.

La terapia psicológica, resulta imprescindible de cara a aportar las estrategias conductuales y cognitivas necesarias para su correcto abordaje por parte de la familia, del entorno escolar y del propio niño.

El psicólogo infantil trabajará con estrategias dirigidas a mejorar la atención, el autocontrol y las consecuencias que obtendrá el niño por parte de su entorno.

Por otra parte, se deben considerar como focos de intervención otra serie de problemas que se hayan podido derivar del padecimiento de este trastorno como por ejemplo: la baja autoestima, las dificultades en adaptación social con sus compañeros, el fracaso escolar, la baja tolerancia a la frustración y los problemas de conducta, para contribuir a un pleno desarrollo y mejoría del niño. De ahí, la importancia de detectar el problema cuanto antes para poder trabajarlo adecuadamente.