Síndrome del nido vacío: Cuando los hijos abandonan el nido

Síndrome del nido vacío: Cuando los hijos abandonan el nido

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El sindrome del nido vacio ¿Qué es y cómo hacerle frente?

En muchas ocasiones, hemos escuchado que la marcha de los hijos se asocia con el llamado síndrome del nido vacío. Pero cuando se habla de esto, en realidad no hablamos de un trastorno, incluso algunos expertos niegan la existencia de este síndrome. Pero lo que es innegable, es que para algunos padres, un cambio vital tan importante como el hecho de que sus hijos comiencen sus vidas fuera del hogar, provoca emociones negativas.

Cuando un hijo se va de casa,  se pueden experimentar diferentes sensaciones como la tristeza, el vacío, la soledad, la preocupación. Se tratan de emociones perfectamente normales y suelen ser pasajeras. Otras personas, en cambio, viven esta etapa como un proceso positivo. Hay personas que llegan a sufrir depresión o ansiedad, tras el abandono del hogar de sus hijos.

Sindrome del nido vacío: Herramientas para superarlo

Además de echarlos de menos,  resulta frecuente que como padres nos preguntemos si estarán bien y sobre todo, qué haremos con nuestras vidas a partir de ahora.

Respecto a la primera pregunta, debemos entender su marcha como una oportunidad para ellos, una etapa de crecimiento en la que, como todo aprendizaje, sólo cometiendo errores podrán aprender y desarrollarse.  Podéis decirles que os tendrán para lo que necesiten, pero debéis tener cuidado de no caer en la tentación de seguir protegiéndoles y pautándoles lo que han de hacer, porque si hacemos esto, seguiremos reforzando una dependencia que no será positiva para ninguna de las partes.

sindrome del nido vacioSaber encajar la marcha de los hijos, dependerá del estilo de vida que hayan tenido los padres hasta ese momento. Si los padres han fomentado la autonomía de sus hijos y además de su rol como padres, han sabido preservar ciertas áreas fuera de ese rol paterno (amistades, hobbies, actividades, etc.), tendrán más herramientas para superar  o no desarrollar el sindrome del nido vacío. En cambio,  a aquellos que han desarrollado un vínculo muy dependiente con sus hijos y han dedicado toda su vida exclusivamente a su cuidado, posiblemente les resultará más difícil.

Cuando los hijos se independizan podemos aprovechar este momento para reforzar la relación de pareja. Tendremos que aprender a incluir nuevos temas de conversación porque hasta ahora gran parte del contenido de la comunicación, estaba relacionado con la vida de nuestros  hijos y su cuidado. Es el momento de hablar y compartir cosas más íntimas. Para superarlo juntos, es positivo que  habléis  de las emociones que sentís ante la marcha.

Por otra parte, habrá que aprender a iniciar nuevas rutinas. Buscar actividades, hobbies, y hacer planes que antes no hacíais.  Se trata de reconstruir un nuevo rol, como personas adultas independientes. Para ello, hay que empezar a trabajar lo antes posible.

Siempre, podréis seguir estableciendo un contacto frecuente con vuestros hijos. Sólo cambiará vuestra forma de hacerlo. El concepto de familia no desaparece, sólo se transforma y habrá que adaptarse a ello.

Que esta situación se convierta en una oportunidad para hacer o ser aquello que no habéis podido hasta ahora, o bien se transforme en una crisis, dependerá de vosotros. No se trata de que neguéis lo que sentís, sólo tendréis que normalizar estos sentimientos y no dejar que interfieran en vuestra vida cotidiana.  Puede ser el momento de volver a descubrir lo que os satisface, de ser vosotros mismos, de crecer y de desarrollaros de una forma diferente.

Artículo de (Psicólogos Psicomaster)

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