¿Hacia dónde quiero dirigir mi vida?

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Terapia ACT: ¿Cuáles son nuestras auténticas metas y objetivos?

Parece curioso cómo en la sociedad en la que vivimos, donde afloran todo tipo de recursos para acceder a cualquier tipo de información, con el fin de comunicarnos y conocer las distintas ofertas que se nos plantean, donde todo está inter-conectado en los distintos niveles (comunicación, social, laboral, relacional…) nos cueste igual o más que nunca conocer qué es lo que realmente deseamos o queremos hacer.

Se ha hablado mucho sobre cómo el tener más acceso a ciertos estímulos tanto en la infancia como adolescencia, puede vincularse con la afluencia hacia un aumento de nuestra baja tendencia a la frustración. Lo queremos todo y de forma inmediata, no nos vale la demora o la espera. Y si esto lo extrapolamos a nuestra edad adulta, nos encontramos que, ante un dolor de cabeza o un malestar emocional, inexorablemente buscamos el refuerzo inmediato (que todo se solucione en el menor tiempo posible).  Y, sin embargo, lo que nos encontramos en la realidad contradice estos simulacros de escapatoria. Muchas veces no se trata de conocer la receta de la fórmula mágica ni tampoco que nos den el plan sobre todos nuestros proyectos.

Dicho lo cual, es muy frecuente encontrarse en la consulta clínica muchas personas que aun teniendo distintos medios tanto económicos como sociales no saben qué camino elegir tanto en el plano social, laboral, familiar…y se ven envueltos en un mar de dudas porque nadie nos marca qué debemos hacer y cuando. Y esa seguramente sea la clave de la libertad, el que cada uno elija su camino sin coacciones externas.

Igualmente me gustaría instar al lector a la siguiente reflexión. ¿Existe la verdadera libertad a la hora de ejecutar nuestras acciones? ¿hacemos lo que realmente queremos o lo que la sociedad nos establece como lo correcto? Al hilo de tales cuestiones me gustaría señalar la siguiente frase de Sherwin Nuland “Al sabio consejo de que hay que vivir cada día como si fuera el último, habría que añadir la recomendación de vivir cada día como si fuéramos a permanecer en la tierra para siempre

terapia ACTEsta cuestión nos marca el camino hacia el trabajo en lo que cada uno considera importante en su vida. Tal como señala la terapia ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso) y en el libro“Un tratamiento conductual orientado a los valores”. De Kelly G.Wilson y M. Carmen Luciano Soriano.Ed. Pirámides, 2009”  Los objetivos a conseguir serian “facilitar el contacto con la percepción que tiene la persona sobre sus valores y en identificar aquellas áreas que a uno le gustaría fomentar y fortalecer”.

Trabajando con terapia ACT

En primer lugar, en el trabajo con terapia ACT, es relevante diferenciar la importancia de cada una de nuestras áreas en nuestra vida. Es muy habitual observar que la posición económica en base al área laboral cobre gran importancia respecto a otras áreas, ya que socialmente se nos transmite la importancia de este área. Sin embargo, no es igual de cierto que para todas las personas eso sea así. Lo que ocurre es que estamos tan acostumbrados a escuchar lo que la sociedad nos dicta, que algunos de nosotros cuando nos preguntan cuales son las áreas más importantes en nuestro día a día no sabemos pronunciarnos. Esto nos hace dudar de cuáles son nuestros proyectos, ya no tanto a largo plazo, sino en un corto o medio intervalo. Esta cuestión nos lleva a un trabajo previo basado en distintos ejercicios de terapia ACT (Terapia de aceptación y compromiso) pudiendo realizarse en consulta para indagar sobre lo que a cada uno de nosotros nos importa realmente.

Hay un axioma incuestionable: cuantas más áreas en nuestra vida las veamos como realizadas, el grado de satisfacción subjetivo será mayor, y consecuentemente nos sentiremos mejor.

Por lo tanto, marcaremos en un trabajo terapéutico cuáles son las áreas decisivas en la vida de la persona, cuál es su grado de satisfacción en cada una de ellas, y al hilo de esta puntuación marcaremos objetivos encaminados a esa búsqueda incesante que nos permita dar coherencia a la finalidad de nuestras acciones.

Para terminar, no quisiera dejar de citar en este artículo unos versos del poeta norteamericano Robert Frost: “Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,/Yo tomé el menos transitado./Y eso hizo toda la diferencia.”

Artículo de Silvia Fernández Bernárdez (Psicologos en Madrid Psicomaster)

 

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