Actualizado por última vez el 9 diciembre, 2025
Redactado por Marta Camacho Calvo
El acoso escolar o bullying es un problema cada vez más frecuente y una de las mayores preocupaciones para las familias y los centros educativos. Detectarlo a tiempo no siempre es fácil, ya que muchas señales pasan desapercibidas hasta que la situación ha tenido un impacto significativo en el bienestar del menor.
Los niños que sufren acoso escolar no suelen verbalizar lo que les está ocurriendo – más bien al contrario, tienden a callar su sufrimiento y a vivirlo solos sin pedir ayuda. Por ello es muy importante que los padres sepan reconocer los signos y síntomas que presenta un niño cuando está siendo víctima de bullying.
En este artículo te explicamos qué es el acoso escolar, cuáles son 5 señales para identificarlo y cómo deben intervenir los padres.
¿Qué es el acoso escolar?
El acoso escolar o bullying es una forma de violencia continuada entre menores en la que uno o varios niños ejercen daño físico, verbal, emocional o social sobre otro de manera repetida en el tiempo. No se trata de un conflicto puntual, sino de una situación de desequilibrio de poder donde la víctima no puede defenderse por sí misma.
Además del bullying presencial, hoy en día aparece otra modalidad igual de dañina: el ciberacoso o ciberbullying, que ocurre a través de móviles, redes sociales, mensajería instantánea o videojuegos online. Este tipo de acoso puede prolongarse las 24 horas del día y llegar a un público mucho más amplio, aumentando el impacto emocional sobre el menor.
Tanto el acoso escolar como el ciberbullying son formas de violencia que requieren una intervención inmediata por parte de las familias y del centro educativo para proteger al menor y frenar la situación cuanto antes.
5 señales que indican que un niño está sufriendo bullying
A través de nuestra experiencia como psicólogos infantiles, podemos destacar estos 5 signos característicos que se dan en los menores que sufren acoso escolar. Aunque no son los únicos, son los más significativos y frecuentes.
Además, conocer estas señales permite diferenciar entre lo que puede ser una pelea o conflicto puntual de una situación reiterada en el tiempo con consecuencias físicas y psicológicas importantes (donde hablaríamos de acoso escolar).
1. Síntomas psicosomáticos
Son síntomas que no se corresponden con ninguna enfermedad física. Los más frecuentes son:
- Dolores de cabeza y estómago, que serían la manifestación física de un elevado nivel de ansiedad
- Náuseas y vómitos
- Tics nerviosos
- Mareos
- Pérdida de apetito o comer de manera compulsiva y a deshoras
- Cambios en el ritmo del sueño (dificultades para conciliarlo, no querer irse a la cama, etc.).
2. Cambios en la manera de comportarse
En este caso, hablamos de cambios que no tienen que ver con la etapa de desarrollo del menor, como lo es la adolescencia. Con el bullying, nos solemos encontrar con niños que muestran estas actitudes:
- Se vuelven más introvertidos
- Con cambios de humor repentinos e intensos a veces, irritables e incluso agresivos
- Con una tendencia a buscar espacios donde estar a solas (por ejemplo, su cuarto)
- Dejan de hacer cosas o actividades que antes les gustaban
- Se vuelven evitativos
- Normalmente refieren no querer ir al colegio por algún malestar físico sin decir el verdadero motivo
3. Baja el rendimiento escolar
Como consecuencia de dificultades en la atención y concentración, los niños que sufren acoso escolar suelen tener bastantes olvidos y despistes en lo relativo a sus tareas escolares. A veces nos encontramos con niños que han tenido buen recorrido académico y, de repente, suspenden asignaturas, les cuesta asumir sus responsabilidades, parece que están ausentes, etc.
4. Deterioro social
En los casos de bullying, también es frecuente que los niños dejen de relacionarse con los demás. Pasan más tiempo que antes en casa, incluso abandonan tareas extraescolares e intentan permanecer solo el tiempo justo en el colegio. Evita quedar con amigos después, por lo que es posible que estos dejen de llamarle o contar con él para hacer planes. Al mismo tiempo, el niño pierde interés por salir y hacer cosas. De esta forma, se van aislando poco a poco.
5. Señales físicas
El niño presenta señales físicas que se corresponderían con algún tipo de agresión, como moratones, arañazos, heridas, etc. Aún así, hay que tener en cuenta que si no presentan estas señales, el acoso puede ser verbal.

¿Cómo intervenir si tu hijo sufre acoso escolar?
Si tu hijo es víctima de bullying, el mejor modo de intervenir ante esta situación es desde la calma. A continuación, te damos una serie de pautas para saber cómo actuar.
- Es muy importante saber escuchar y hablar con tu hijo. Favorecer el hecho de tener una buena comunicación será fundamental también para poder manejar en esta situación.
- Hay que hacerle saber que él no ha hecho nada para que se dé esta situación. Él no tiene la culpa.
- Será muy importante potenciar su autoestima dañada. Para ello, probablemente haga falta contar con ayuda profesional.
- El centro educativo deberá estar al tanto de lo sucedido. Los padres deberán ponerlo en conocimiento del centro, solo de esta forma podrá estar alerta ante cualquier suceso relacionado con este hecho u otros del mismo tipo.
- Ayudar a tu hijo a desarrollar estrategias de afrontamiento. Favorecer que pueda ampliar su grupo de amistades será muy beneficioso para el niño. Ver que todos los demás no son como las personas que le han hecho tanto daño le ayudará.
- Decirle a tu hijo que no debe responder a las agresiones, que debe guardar las posibles pruebas del acoso escolar y que debe bloquear, en caso del ciberacoso, al agresor.
- Los padres deben denunciar lo que está sucediendo.
Psicólogo infantil para afrontar el acoso escolar
En caso de que hayas observado algunas de las señales que comentamos en el artículo en tu hijo, plantéate si tu hijo está sufriendo acoso escolar (insultos, burlas, amenazas, agresiones físicas, etc.). Es importante actuar con la mayor urgencia posible con el fin de frenar cuánto antes la situación, el sufrimiento del niño y su preocupación.
Si sospechas que tu hijo pueda estar sufriendo acoso escolar, no esperes más y actúa. En Psicomaster contamos con psicólogos infantiles que ayudarán a tu hijo a recuperar su autoestima y confianza. Además, desarrollamos un trabajo de prevención de acoso escolar y atendemos a familias en nuestro Taller Práctico de Apoyo a las Familias.
Preguntas frecuentes sobre el acoso escolar
¿Qué se considera acoso escolar?
El acoso escolar o bullying es una forma de violencia continuada en la que un menor sufre agresiones físicas, verbales, psicológicas o sociales por parte de uno o varios compañeros. Para considerarse acoso, estas conductas deben ser intencionadas, repetidas en el tiempo y darse en una relación de desequilibrio de poder, donde la víctima no puede defenderse con facilidad. También incluye el ciberacoso, que ocurre a través de redes sociales, mensajes o medios digitales.
¿Qué hacer si acosan a mi hijo en el colegio?
Si sospechas que tu hijo está siendo víctima de acoso escolar, es fundamental actuar rápido. Primero, escucha a tu hijo con calma y valida sus emociones. Después, informa al centro educativo para activar el protocolo antibullying y garantizar medidas de protección. Mantén una comunicación constante con el colegio y refuerza la autoestima del menor en casa. Además, acudir a un psicólogo infantil puede ayudarle a manejar el miedo, recuperar seguridad y desarrollar habilidades para afrontar la situación.
¿Cuáles son las 10 causas del acoso escolar?
El acoso escolar no tiene una única causa, sino que suele ser el resultado de varios factores personales, familiares y sociales. Entre las causas más frecuentes de que un niño acose a otro se encuentran:
- Baja autoestima o inseguridad personal.
- Necesidad de dominar o sentir poder sobre otros.
- Falta de habilidades sociales o dificultades para gestionar emociones.
- Entornos familiares conflictivos o con modelos agresivos.
- Búsqueda de aprobación del grupo o presión de los iguales.
- Celos, rivalidad o competencia excesiva.
- Falta de límites claros en casa o en el colegio.
- Imitación de conductas violentas vistas en redes, videojuegos o adultos.
- Discriminación por diferencias físicas, culturales, sociales o académicas.
- Carencia de empatía o dificultades para ponerse en el lugar del otro.
Estas causas pueden combinarse y reforzarse entre sí, por lo que es esencial trabajar tanto con el agresor como con la víctima para frenar el bullying de manera efectiva.

Marta Camacho Calvo
Psicóloga colegiada M-17599
Experta en EMDR Nivel I y Nivel II por la Asociación EMDR Europa
Experto en Mediación Familiar por la UNED
Miembro de la Asociación EMDR-Europa





