Actualizado por última vez el 28 abril, 2026
Redactado por Mª Jesús Andrés Pérez
La autoestima y la asertividad están estrechamente relacionadas y, en muchos casos, las dificultades en una influyen directamente en la otra. Cuando una persona no se siente segura de sí misma, le resulta más complicado expresar lo que piensa, poner límites o defender sus derechos de forma adecuada.
En la práctica clínica es frecuente observar cómo problemas como la inseguridad, la ansiedad o las dificultades en las relaciones personales están vinculados a una baja autoestima y a un estilo de comunicación poco asertivo.
Comprender cómo se relacionan ambos aspectos es fundamental para poder trabajar sobre ellos de forma eficaz y mejorar tanto el bienestar emocional como la calidad de las relaciones. En este artículo veremos qué relación existe entre la autoestima y la asertividad, cómo influye una en la otra y qué consecuencias puede tener esta relación en el bienestar emocional y en la forma de relacionarse con los demás.
¿Qué relación existe entre la autoestima y la asertividad?
La relación entre la autoestima y la asertividad es muy estrecha, ya que ambas influyen en la forma en la que una persona se posiciona frente a los demás.
La autoestima hace referencia a cómo nos valoramos, mientras que la asertividad implica cómo expresamos nuestras ideas, emociones y necesidades en las relaciones. Cuando existe una percepción negativa de uno mismo, es más probable que la persona tenga dificultades para actuar de forma segura y equilibrada en su entorno social.
En consulta psicológica es habitual encontrar personas que presentan inseguridad o bajo autoconcepto y que expresan pensamientos como:
- “Los demás son mejor que yo”
- “No me atrevo a decir no”
- “No me hago respetar y los demás deciden por mí”
- “No soy interesante para nadie”
- “No valgo”
Este tipo de creencias reflejan una baja autoestima y, al mismo tiempo, dificultan la capacidad de actuar de forma asertiva. Por el contrario, cuando una persona desarrolla una autoestima más sólida, le resulta más fácil expresar lo que piensa, poner límites y relacionarse de una forma más equilibrada y respetuosa.
¿Cómo influye la baja autoestima en la asertividad?
Cuando una persona tiene baja autoestima, su forma de relacionarse con los demás suele verse afectada. En muchos casos, estas dificultades se traducen en dos estilos de comportamiento poco saludables: el pasivo y el agresivo.
· Comportamiento pasivo
Las personas con un estilo pasivo tienden a sentirse inferiores a los demás y a no defender sus propios intereses. Suelen tomar decisiones en función de la opinión de otros, evitando el conflicto incluso cuando eso implica ir en contra de lo que realmente quieren.
Es frecuente que antepongan las necesidades de los demás a las suyas, lo que puede hacer que otros se aprovechen de esta actitud. A largo plazo, este estilo genera frustración, inseguridad y una sensación de falta de control sobre la propia vida.
· Comportamiento agresivo
En el extremo contrario, algunas personas desarrollan un estilo agresivo. En este caso, la forma de relacionarse se basa en imponer las propias ideas sin tener en cuenta a los demás, lo que suele generar rechazo en el entorno.
Este comportamiento puede manifestarse a través de discusiones, tono elevado o actitudes dominantes. Aunque en apariencia puede parecer lo contrario al estilo pasivo, ambos comparten una base común: una autoestima frágil que dificulta una relación equilibrada con los demás.
En ambos casos, las relaciones personales suelen verse afectadas, ya que no se establecen desde el respeto mutuo y el equilibrio. La asertividad, por el contrario, permite encontrar un punto intermedio en el que la persona puede expresar lo que necesita sin someterse ni imponerse.

Consecuencias de la falta de autoestima y asertividad
Cuando la autoestima es baja y no se cuenta con un estilo de comunicación asertivo, las consecuencias suelen aparecer en diferentes áreas de la vida, especialmente en las relaciones personales y en el bienestar emocional.
Las personas que presentan estas dificultades suelen experimentar:
- Relaciones poco satisfactorias, en las que les cuesta expresar lo que sienten o necesitan
- Sensación de inseguridad constante, al depender en exceso de la opinión de los demás
- Dificultades para poner límites, lo que puede generar situaciones de abuso o desequilibrio
- Problemas para tomar decisiones, por miedo a equivocarse o a no ser aceptados
- Baja autoestima y autoconcepto negativo, que refuerzan el malestar emocional
- Ansiedad, frustración o tristeza, derivadas de no poder actuar de forma coherente con lo que realmente desean
En muchos casos, estas dificultades se mantienen en el tiempo, generando un patrón de relación poco saludable que afecta tanto a la vida personal como social.
¿Se pueden mejorar la autoestima y la asertividad?
Tanto la autoestima como la asertividad pueden trabajarse y mejorar con un entrenamiento adecuado. Al tratarse de habilidades que se han ido desarrollando a lo largo del tiempo, también pueden modificarse mediante un proceso de aprendizaje y cambio.
En muchos casos, es necesario abordar ambos aspectos de forma conjunta, ya que se influyen mutuamente. Mejorar la autoestima facilita una comunicación más segura y equilibrada, mientras que desarrollar la asertividad refuerza la sensación de valía personal y confianza.
A través de un proceso terapéutico, es posible identificar los pensamientos, creencias y patrones de comportamiento que están manteniendo estas dificultades, y sustituirlos por formas más saludables de relacionarse con uno mismo y con los demás.
Este trabajo permite a la persona ganar seguridad, aprender a expresar sus necesidades, poner límites de forma adecuada y establecer relaciones más satisfactorias y equilibradas.
¿Cómo trabajar la autoestima y la asertividad?
La mejora de la autoestima y la asertividad requiere un proceso de toma de conciencia, aprendizaje y práctica. No se trata solo de entender lo que ocurre, sino de incorporar nuevas formas de pensar, sentir y actuar en las relaciones con los demás.
Algunas de las formas más habituales de trabajar estos aspectos son:
- Identificar pensamientos negativos o creencias limitantes sobre uno mismo
- Aprender a expresar opiniones, emociones y necesidades de forma adecuada
- Entrenar habilidades para poner límites y decir “no” sin culpa
- Desarrollar una comunicación más clara, directa y respetuosa
- Fortalecer la seguridad personal y la confianza en uno mismo
En muchos casos, este trabajo puede iniciarse de forma individual. Sin embargo, cuando las dificultades son persistentes o están generando malestar significativo, contar con ayuda profesional puede ser muy beneficioso. El acompañamiento psicológico permite identificar el origen de estas dificultades y trabajar de forma estructurada en el desarrollo de habilidades que mejoren la autoestima y la forma de relacionarse.
En Psicomaster trabajamos estos aspectos de forma integrada, adaptando el proceso a las necesidades de cada persona y ayudándola a desarrollar herramientas que pueda aplicar en su día a día. Puedes consultar más información en nuestra página sobre el tratamiento individual en habilidades sociales. Además, impartimos talleres de habilidades sociales para todas las edades:
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Psicóloga colegiada M-16821
· Fundadora del Centro de Psicología Psicomáster
· Certificado Europeo de Clínico experto en EMDR por la Asociación EMDR Europa
· Experta en Apego y Disociación, Trauma e Integración de los estados del yo
· Certificado de Especialista en Psicoterapia acreditado por la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos (EFPA)
· Máster en Psicología Clínica Cognitivo- Conductual- Social
· Tutora Profesional de Prácticas en el Máster en Psicología General Sanitaria en la Universidad San Rafael - Nebrija
· Docente de práctica clínica, colaborando con varios Máster de la Asociación Española de Psicología Clínica Cognitivo Conductual
· Certificado Europsy de Especialista en Psicoterapia
· Medalla de Oro Foro Europa 2001
· Miembro de la Asociación EMDR-Europa
· Psicoterapeuta acreditada por la Asociación Española de Terapia Cognitivo-Conductual-Social (ASETECCS)
· Licenciada en Psicología por la UNE






