Actualizado por última vez el 8 mayo, 2026
Redactado por Mª Jesús Andrés Pérez
Dormir mal de forma puntual es algo habitual, pero cuando las dificultades para descansar se repiten, es normal empezar a preguntarse qué se puede hacer para dormir mejor. El cansancio acumulado, la falta de energía durante el día o la sensación de no haber descansado bien pueden afectar tanto al bienestar físico como emocional.
En este artículo encontrarás consejos para dormir mejor, centrados en mejorar la higiene del sueño y en crear las condiciones adecuadas para favorecer un descanso más reparador, especialmente si estás empezando a tener insomnio o dificultades para dormir.
¿Por qué a veces cuesta dormir?
Dormir no depende solo de tener sueño, sino de que el cuerpo y la mente estén en condiciones adecuadas para descansar. En muchas ocasiones, las dificultades para dormir están relacionadas con hábitos, rutinas o estímulos que interfieren en el proceso natural del sueño.
Factores como horarios irregulares, el uso de pantallas antes de acostarse, la falta de una rutina previa al descanso o un entorno poco adecuado pueden hacer que el organismo no esté preparado para dormir cuando llega la noche.
Además, el sueño es un proceso sensible que se condiciona con facilidad. Con el tiempo, es posible que la cama o la noche se asocien a no dormir o a sentirse incómodo, lo que puede mantener la dificultad incluso aunque exista cansancio. En algunas personas, la dificultad para dormir está muy relacionada con la activación mental y los pensamientos constantes al acostarse. Puedes consultar nuestro artículo sobre cómo dejar de pensar cuando vas a dormir.
Consejos para dormir mejor (higiene del sueño)
Para dormir mejor es necesario crear unas condiciones adecuadas que faciliten el descanso. A esto se le conoce como higiene del sueño, es decir, el conjunto de hábitos y rutinas que ayudan a que el cuerpo se prepare para dormir de forma natural.
Aplicar estos consejos puede marcar una diferencia importante, especialmente cuando el insomnio es leve o está relacionado con el estilo de vida:
1. Mantén horarios regulares
Acostarte y levantarte a la misma hora todos los días ayuda a regular el ritmo biológico. Los cambios constantes de horario pueden dificultar que el cuerpo identifique cuándo es momento de dormir.
2. Cuida el entorno donde duermes
El dormitorio debe favorecer el descanso. Lo ideal es sin ruido, con poca luz, a una temperatura agradable y con una cama cómoda. Un entorno inadecuado puede dificultar tanto conciliar como mantener el sueño.
3. Evita pantallas antes de dormir
El uso de móviles, tablets o televisión antes de acostarte puede interferir en el sueño, ya que estimula el cerebro y dificulta la desconexión.
4. No realices actividad intensa antes de acostarte
El ejercicio físico o las tareas que requieren mucha concentración pueden activar el organismo. Es preferible realizar actividades relajadas durante la hora previa al sueño.
5. Acuéstate solo cuando tengas sueño
Ir a la cama sin sentir sueño puede generar frustración y hacer que asocies la cama con el hecho de no dormir.
6. Levántate si no consigues dormir
Si tras un tiempo no logras conciliar el sueño, es recomendable levantarte y hacer una actividad tranquila en lugar de permanecer en la cama dando vueltas.
7. Evita o limita la siesta
Dormir durante el día puede reducir la necesidad de sueño por la noche. Si haces siesta, es recomendable que sea breve.
8. Reduce el consumo de estimulantes
La cafeína, algunos refrescos o el alcohol pueden interferir en el sueño. Es recomendable evitarlos especialmente en las horas previas a acostarte.
9. Establece una rutina relajante antes de dormir
Realizar siempre las mismas actividades antes de acostarte (leer, ducharte, escuchar música tranquila) ayuda al cuerpo a asociar ese momento con el descanso.
10. Cuida tus hábitos durante el día
El descanso nocturno también depende de lo que haces durante el día: exposición a la luz natural, actividad física moderada y una rutina estable favorecen el sueño.
¿Cuándo acudir a un profesional?
En muchos casos, mejorar los hábitos y aplicar estrategias de higiene del sueño puede ayudar a recuperar un descanso más regular. Sin embargo, cuando las dificultades para dormir se mantienen en el tiempo o empiezan a afectar a tu bienestar, es importante plantearse buscar ayuda profesional.
En ocasiones el insomnio suele estar influido por factores que van más allá de los hábitos, como patrones de comportamiento o aspectos emocionales que requieren un abordaje más específico. El tratamiento psicológico del insomnio permite analizar qué está ocurriendo en tu caso concreto y trabajar con herramientas eficaces para regular el sueño, reducir la activación y recuperar un descanso reparador.
Puedes informarte sobre cómo trabajamos los problemas de sueño y las opciones de tratamiento disponibles.
Psicóloga colegiada M-16821
· Fundadora del Centro de Psicología Psicomáster
· Certificado Europeo de Clínico experto en EMDR por la Asociación EMDR Europa
· Experta en Apego y Disociación, Trauma e Integración de los estados del yo
· Certificado de Especialista en Psicoterapia acreditado por la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos (EFPA)
· Máster en Psicología Clínica Cognitivo- Conductual- Social
· Tutora Profesional de Prácticas en el Máster en Psicología General Sanitaria en la Universidad San Rafael - Nebrija
· Docente de práctica clínica, colaborando con varios Máster de la Asociación Española de Psicología Clínica Cognitivo Conductual
· Certificado Europsy de Especialista en Psicoterapia
· Medalla de Oro Foro Europa 2001
· Miembro de la Asociación EMDR-Europa
· Psicoterapeuta acreditada por la Asociación Española de Terapia Cognitivo-Conductual-Social (ASETECCS)
· Licenciada en Psicología por la UNE





