Actualizado por última vez el 15 agosto, 2025
Redactado por Conchita López Villa
Las crisis de pareja son etapas de tensión o conflicto que pueden surgir en cualquier relación, incluso en las más sólidas. Suelen aparecer por problemas de comunicación, diferencias de valores, cambios personales o falta de conexión emocional.
Aunque generan incertidumbre y desgaste, una crisis no siempre significa el fin de la relación: también puede ser una oportunidad para crecer, reforzar el vínculo y aprender nuevas formas de entenderse.
En este artículo descubrirás qué es una crisis de pareja, cuáles son sus causas más comunes y las claves para superarla con éxito.
Definición de crisis de pareja
Si realizáramos una búsqueda pormenorizada de lo que significa la palabra crisis, encontraríamos distintas definiciones tales como: “situación que pone en peligro el desarrollo de un proceso”.
Por lo que, si nos vamos a referir al aspecto amoroso, la acepción crisis de pareja hace alusión al momento de peligro que pasan dos personas que mantienen una relación en lo que se refiere a su vida en común o proyecto conjunto.
Es interesante reseñar que, a veces, las crisis en la vida son necesarias porque estas suelen ser las responsables de los cambios. De lo contrario, uno no se va a plantear si realmente quiere estar o no con su pareja, ya que estamos diseñados para la continuidad porque la misma nos ofrece control.
Y algo que suele desestabilizar mucho en una crisis de pareja es la falta de herramientas que hace que esta no sea capaz de superar por sí misma los problemas que tiene que superar.
Dado que vivir es exponerse, es necesario entender que va a haber momentos en los que tengamos que enfrentarnos a distintas dificultades. En el caso de las relaciones de pareja, al inicio se entiende que nos encontramos con el individualismo de cada uno. Es decir, que todos llevamos nuestra mochila de vida biográfica cargada de experiencias unidas a nuestra propia psique (con las complejidades que subyacentes), que tiene que ver con nuestra personalidad y nuestra forma de ver, comprender y entender el mundo.
Por otro lado, además del proyecto conjunto que se va formando (que sostiene el dinamismo de la pareja, sus propias reglas y la propia retroalimentación que alimenta la historia que ambos), se va creando la responsabilidad de ambos de reforzar los procesos que son los pilares básicos desde los cuáles se ha creado la propia estructura de pareja.
Y es precisamente, en este punto, desde donde se sustenta la explicación de lo que puede suponer una crisis de pareja. Normalmente, es un conjunto de factores que explican perfectamente cómo la pareja ha llegado a presentar tales problemas:
- La satisfacción individual de cada uno con la vida que lleva (las distintas áreas importantes, además de la pareja, para la persona: trabajo, familia, economía, aficiones, redes sociales, etc.)
- La satisfacción conyugal (hasta qué punto las expectativas marcadas al inicio de la relación se han ido cumpliendo, cómo se lleva el proyecto conjunto, cómo ve cada uno la relación, dónde sitúa cada uno los fallos y hasta qué punto se dispone de margen de cambio en lo que concierne a tales problemáticas).

Causas de una crisis de pareja
Si realizáramos un análisis exhaustivo con objetividad de la pareja en crisis, en muchos casos se vería que el origen de los problemas provienen de hace meses o incluso años.
En ocasiones, comienzan a aparecer señales de alerta como la falta de comunicación, diferencias de criterios sobre aspectos relevantes de la vida en común o pequeños desacuerdos. Sin embargo, es habitual que no identifiquemos estos problemas como una crisis de pareja hasta que se vuelven más evidentes: discusiones frecuentes, planteamientos de cambios importantes no contemplados anteriormente o un aumento del distanciamiento emocional.
La mayoría de las crisis matrimoniales o de convivencia derivan de procesos internos comunes, como el descuidado de la relación por parte de uno o de ambos miembros. Una relación de pareja necesita un cuidado constante, parecido al de las plantas de un jardín. Y hay ocasiones en las que estas no se han regado durante un tiempo. Además, si uno de los “jardineros” deja de cuidar la relación, es frecuente que el otro también abandone su dedicación.
De ahí que los psicólogos, en consulta, escuchemos frases como: “Antes intentaba sorprenderlo/a, pero como él/ella no lo hace nunca, he dejado yo también de hacerlo”. Este tipo de pensamientos reflejan un patrón de desmotivación y resentimiento que alimenta la crisis.
En este contexto, los problemas de comunicación suelen ser la piedra angular sobre la que se sostiene la crisis de pareja. No solo dedicamos poco tiempo a conversar con nuestra pareja, sino que cuando lo hacemos, la comunicación no siempre es adecuada.
Con frecuencia, se recurre a etiquetas como “eres un desastre” o “eres desordenado/a”, en lugar de describir conductas concretas. Expresar de forma específica qué acción nos molesta permite que la otra persona lo entienda y tenga margen para cambiar ese comportamiento. Esta habilidad comunicativa es clave para la resolución de conflictos en pareja.
¿Por qué surgen dudas en una relación de pareja?
Las dudas en una pareja nacen a partir de los problemas a los que esta se enfrenta. Si no hay dificultades, es raro que los miembros se cuestionen ciertos aspectos de la relación.
Cuando hablamos de crisis de pareja, es habitual encontrar los siguientes condicionantes:
Una mala racha en la pareja
A lo largo de nuestro periodo vital, atravesamos lo que comúnmente denominamos “rachas”: periodos buenos o malos de nuestro ciclo. A veces, todo se junta: pérdida de empleo de uno de los cónyuges, periodos de enfermedad, problemas familiares, etc. y parece como si el tiempo se inmortalizara y no nos permitiera avanzar. En estas situaciones, es como si solo viéramos la parte negativa de todo el proceso al no encontrar de forma sustancial una salida.
Cambios en las ambiciones y deseos de algún miembro de la pareja
En una relación de pareja existen unos condicionantes que tienen que ver con los procesos individuales de cada uno de los miembros. A veces, uno siente que necesita hacer otras cosas para crecer como persona e, incluso, que ya a nivel personal no siente que quiera lo mismo que el otro.
Dependencia emocional o ansiedad de separación
Uno de los factores que a veces hace perpetuar la duración de una pareja (a pesar de que ésta se encuentre en crisis) es la sensación de “no poder vivir sin la otra persona”. Esto se denomina dependencia emocional.
Puede darse que una pareja siga años juntos a pesar de las dificultades (sin ni siquiera solucionarlas) con tal de no poner en cuestionamiento la posibilidad de separación como si fuera una alternativa más.
Sentir atracción por otras personas
Es muy común que, como humanos, nos podamos sentir atraídos por terceras personas a lo largo de nuestra relación. Si, además le añadimos que nos podemos encontrar en pleno proceso de crisis de pareja, es aún más plausible.
Sin embargo, la mayor parte de las parejas tienen como regla intrínseca la fidelidad a la otra persona. Por lo que, si se empieza a sentir atracción por una tercera persona, es posible que se pueda tambalear la idea de continuar con la relación.
A pesar de ello, es importante diferenciar el deseo o los pensamientos de las acciones. Estas últimas sí que dependen de uno mismo, en el sentido de que la persona tiene el control sobre lo que hace pero no sobre lo que siente.
Discusiones frecuentes
Toda pareja discute. Es normal que haya desavenencias y criterios diferentes antes ciertas situaciones o momentos. De hecho, cuando una pareja no presenta ningún episodio de enfrentamiento tampoco es bueno, porque seguramente alguno de los miembros está delegando su criterio abnegado por el otro.
La clave radicaría en “cómo resuelvo yo los conflictos con mi pareja” y no tanto en la frecuencia (aunque esta sea una de las pilotos que pone en jaque a los dos por el desgaste o la intensidad de las posibles discusiones).

Claves para superar una crisis de pareja
En los momentos de crisis, a veces es difícil ver la luz al final del túnel. Sin embargo, es posible superar una crisis de pareja. Para ello, es importante tener en cuenta los siguientes puntos para conseguir enfrentar los problemas y alcanzar los resultados deseados:
1. Tener claro lo que sientes por tu pareja
Tenemos que entender que las emociones no son algo que a priori podamos controlar. Si ves que tus sentimientos han cambiado y que la otra persona no despierta en ti lo que debería (teniendo en cuenta el paso del tiempo y las distintas fases de una pareja), es importante aceptar tales emociones entendiendo que estas no se pueden cambiar conscientemente.
Al igual que sí existen sentimientos hacia una tercera persona que interfieren en que puedas seguir viendo a tu pareja de la misma forma en que él/ella te corresponde.
2. Compromiso a cambiar por ambas partes
Si los dos miembros de la pareja se ponen a remar en direcciones diferentes, seguramente la barca, en lugar de avanzar hacia nuestro objetivo, dé vueltas. Por tanto, es de suma importancia el considerar que no es una cuestión de culpables.
3. Dejar a un lado los rencores
Muchas veces las personas se quedan ancladas en el pasado. Y es algo que no permite avanzar. Una vez que cada uno ha puesto sobre la mesa los errores propios y se ha trabajado sobre ellos, es importante que el resto lo dispongamos para cambiar el momento presente – que es sobre lo que a día de hoy tenemos control.
Por tanto, hay que evitar aludir de forma sistemática a los errores que se han cometido en el pasado, algo que se suele hacer muy frecuentemente en las discusiones.
4. Acudir a terapia de pareja
Normalmente, lo primero que suele intentar toda pareja es solventar las dificultades de forma autónoma, probando las distintas técnicas personales que uno entiende que puedan ser adecuadas.
Sin embargo, debemos tener en cuenta que tales “técnicas” suelen estar sesgadas por la propia subjetividad de ser nosotros los que estamos en escena siendo los personajes principales. Es por ello que normalmente se necesita de un profesional cualificado.
El psicólogo es alguien externo que permite evaluar con objetividad cuáles son los problemas que presenta la pareja y cuáles son las herramientas necesarias para hacer frente a los mismos. En casos de crisis de pareja es muy recomendable la terapia de pareja ya que, con toda seguridad, podrá ayudar durante el proceso.
Trabajar en equipo para superar la crisis de pareja
Es importante recordar que es posible superar una crisis de pareja, siempre y cuando la implicación de ambas partes y del terapeuta sea la adecuada. En Psicomaster, nuestros psicólogos especializados en terapia de pareja están a tu disposición para ayudarte a solucionar tus problemas.
Preguntas frecuentes sobre las crisis de pareja
¿Es posible superar una crisis de pareja?
Sí, es posible superar una crisis de pareja siempre que exista compromiso por parte de ambos miembros y una disposición real a mejorar la relación. El primer paso es identificar las causas del conflicto, mejorar la comunicación y trabajar en la reconstrucción de la confianza. En muchos casos, la ayuda de un terapeuta de pareja puede aportar herramientas objetivas para resolver los problemas y fortalecer el vínculo.
¿Cuáles son las etapas de una crisis de pareja?
Las crisis de pareja suelen atravesar varias etapas:
- Acumulación de tensiones: pequeños conflictos o desacuerdos que no se resuelven.
- Distanciamiento emocional: pérdida de conexión, comunicación deficiente y menor interés en compartir tiempo juntos.
- Conflicto abierto: discusiones frecuentes, resentimiento y sensación de insatisfacción en la relación.
- Evaluación y toma de decisiones: reflexión sobre si continuar o no, y búsqueda de soluciones para salvar la relación.
Reconocer estas fases ayuda a intervenir antes de que la crisis se agrave.
¿Cómo saber si es una crisis de pareja?
Puedes identificar una crisis de pareja si notas señales como discusiones constantes, falta de comunicación efectiva, distanciamiento físico y emocional, disminución del interés en compartir actividades o pérdida de confianza. Otra señal clave es la sensación persistente de insatisfacción y frustración dentro de la relación. Detectar estos síntomas a tiempo es fundamental para tomar medidas y evitar que el vínculo se deteriore.
Psicóloga colegiada M-34495
Título especialista universitario en salud mental Infanto-Juvenil y Adulto por la Universidad de Murcia. Experto en Trastornos de Personalidad, Asociación Española para el Fomento y Desarrollo de la Psicoterapia (AEFDP). Especialista en orientación psicológica e intervención en crisis (Fundación ANAR). Formación en Bullying y Ciberbullying. Consejo General de colegios de la psicología de Madrid. Primeros auxilios psicológicos Universidad Autónoma de Barcelona. Máster oficial Psicología General Sanitaria por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Licenciada en Psicología por la Universidad de Murcia.






