Actualizado por última vez el 11 marzo, 2026
Redactado por Mª Jesús Andrés Pérez
Cuando hablamos de depresión en términos clínicos, normalmente nos referimos al trastorno depresivo mayor, la forma más común y conocida de depresión. Se trata de un trastorno del estado de ánimo que puede afectar profundamente a cómo una persona piensa, siente y actúa en su vida diaria.
A diferencia de la tristeza, que es una emoción natural y pasajera, la depresión mayor implica un malestar más intenso y persistente que puede interferir en el funcionamiento cotidiano de la persona. Si quieres profundizar en esta diferencia, te puede interesar nuestro artículo sobre depresión o tristeza: cómo saber las diferencias.
En este artículo te explicamos qué es la depresión mayor, cuáles son sus síntomas más frecuentes, qué factores pueden favorecer su aparición y qué consecuencias puede tener cuando no se trata adecuadamente.
Qué es la depresión mayor
Nos referimos a depresión mayor cuando la persona presenta un ánimo depresivo la mayor parte del día durante al menos dos semanas. En este periodo es habitual que aparezca una pérdida de interés o placer por actividades que antes resultaban satisfactorias, así como una sensación persistente de cansancio, desesperanza o falta de energía.
Es importante entender que no se trata de falta de voluntad ni de “no querer hacer las cosas”, como a veces se interpreta desde fuera. Muchas personas con depresión mayor describen la sensación como intentar avanzar tirando de una cuerda que no se mueve, por mucho esfuerzo que hagan. Esto genera una profunda frustración y agotamiento emocional.
Para comprender mejor este trastorno, es importante conocer cuáles son sus síntomas, qué factores pueden favorecer su aparición y cómo puede afectar a la vida diaria.
Síntomas de la depresión mayor
La depresión mayor puede manifestarse a través de diferentes síntomas emocionales, cognitivos y físicos que afectan al funcionamiento diario de la persona. Algunos de los síntomas más frecuentes de la depresión mayor son:
· Agitación o inquietud
Es común sentirse inquieto o agitado sin una causa clara. Cuando el estado de ánimo es bajo, la mente puede llenarse de pensamientos repetitivos y negativos, lo que genera una sensación constante de tensión o pérdida de control.
· Cansancio y agotamiento
Muchas personas con depresión mayor experimentan una sensación intensa de fatiga, incluso aunque no hayan realizado grandes esfuerzos físicos. En muchos casos el cansancio está relacionado con el desgaste mental provocado por pensamientos negativos persistentes.
· Irritabilidad y frustración
La irritabilidad puede aparecer con facilidad. La persona puede sentir que “salta” ante pequeñas situaciones del día a día, lo que a su vez aumenta la frustración y la sensación de desbordamiento emocional.
· Sentimientos de desesperanza
Uno de los síntomas centrales de la depresión mayor es la sensación de que nada va a mejorar o de que no existe una salida a la situación actual. Esta percepción puede hacer que la persona pierda la motivación para intentar cambios.
· Culpa e inutilidad
Es frecuente que aparezcan pensamientos de culpa excesiva o de inutilidad. Muchas personas tienden a atribuirse los fracasos personales y a minimizar o ignorar sus propios logros.
· Tristeza intensa y ganas de llorar
La tristeza persistente es uno de los síntomas más conocidos. Puede ir acompañada de una gran facilidad para llorar o de una sensación constante de abatimiento.
· Aislamiento social
Cuando una persona no se encuentra bien emocionalmente, es habitual que reduzca el contacto con otras personas. La falta de energía y motivación puede llevar a evitar encuentros sociales o actividades compartidas.
· Pérdida de interés o placer
La pérdida de interés por actividades que antes resultaban agradables se conoce como anhedonia y es uno de los síntomas característicos de la depresión mayor.
· Alteraciones del sueño
Durante un episodio depresivo pueden aparecer problemas de sueño, como dificultad para dormir, despertares frecuentes o, en otros casos, necesidad excesiva de dormir.
· Cambios en el apetito y el peso
La depresión también puede afectar a la alimentación. Algunas personas pierden el apetito, mientras que otras aumentan la ingesta de alimentos, lo que puede provocar cambios significativos en el peso.

Causas de la depresión mayor
Actualmente no se puede señalar una única causa que explique por qué aparece la depresión mayor. Lo que se conoce es que este trastorno suele desarrollarse por la interacción de diferentes factores biológicos, psicológicos y ambientales que aumentan la vulnerabilidad de una persona.
· Factores genéticos
Las personas con antecedentes familiares de depresión pueden presentar un mayor riesgo de desarrollar este trastorno. La investigación científica sugiere que ciertos factores hereditarios pueden aumentar la vulnerabilidad a padecer episodios depresivos.
· Factores biológicos
La depresión mayor también se ha relacionado con alteraciones en el funcionamiento de los neurotransmisores, sustancias químicas del cerebro implicadas en la regulación del estado de ánimo, la motivación y las emociones. Cuando estos sistemas no funcionan de forma equilibrada, pueden aparecer síntomas como tristeza persistente, apatía o dificultades cognitivas.
· Factores psicológicos
Algunas características personales pueden aumentar la vulnerabilidad a desarrollar depresión, como:
- tendencia a la autocrítica
- pensamiento negativo o rumiativo
- baja autoestima
- dificultades para gestionar el estrés
Estas características no causan la depresión por sí solas, pero pueden facilitar su aparición cuando se combinan con otras circunstancias.
· Acontecimientos vitales estresantes
Muchas veces la depresión aparece tras situaciones difíciles o cambios importantes en la vida, como:
- ruptura de pareja
- pérdida de un ser querido
- problemas laborales
- estrés crónico
Estos acontecimientos pueden actuar como desencadenantes cuando existe una vulnerabilidad previa.
· Factores de protección
También existen factores que ayudan a reducir el riesgo o a amortiguar el impacto de la depresión, como contar con una red de apoyo familiar y social, mantener actividades gratificantes o disponer de recursos personales para afrontar las dificultades.
Consecuencias si no se trata
Cuando la depresión mayor no se trata adecuadamente, sus síntomas pueden intensificarse y afectar de forma significativa a diferentes áreas de la vida. Este trastorno no solo impacta en el estado de ánimo, sino también en el funcionamiento psicológico, social y físico de la persona.
Estas son algunas de las principales consecuencias de la depresión mayor cuando se prolonga en el tiempo.
· Aumento de la ansiedad
La depresión y la ansiedad suelen aparecer juntas. Cuando el estado de ánimo es bajo y la persona pierde motivación para actuar, pueden aparecer pensamientos negativos recurrentes, sensación de agitación interna o preocupación constante, lo que incrementa los niveles de ansiedad.
· Dificultad para controlar los impulsos
Las personas con depresión mayor pueden tener más dificultades para regular sus emociones. Esto puede favorecer la aparición de conductas impulsivas o decisiones precipitadas, especialmente cuando el malestar emocional es muy intenso.
· Uso o abuso de sustancias
En algunos casos, la persona puede recurrir al alcohol u otras sustancias con la intención de aliviar temporalmente su malestar emocional. Sin embargo, este tipo de estrategias suele empeorar los síntomas depresivos a medio y largo plazo.
· Problemas de concentración y memoria
La depresión también puede afectar a las funciones cognitivas. Es frecuente experimentar dificultades para concentrarse, recordar información o tomar decisiones, lo que puede generar una sensación de bloqueo mental.
· Dificultades en el ámbito laboral o académico
Las alteraciones cognitivas, la falta de energía y la pérdida de motivación pueden afectar al rendimiento laboral o académico. De hecho, los episodios depresivos son una de las causas más frecuentes de baja laboral.
· Síntomas físicos y somatización
La depresión no solo afecta al estado emocional. Muchas personas experimentan síntomas físicos como dolores de cabeza, mareos, tensión muscular o molestias digestivas, incluso cuando no existe una causa médica clara.
· Pensamientos suicidas
En los casos más graves, la depresión mayor puede ir acompañada de pensamientos de muerte o de suicidio. Este es uno de los motivos por los que es especialmente importante buscar ayuda profesional cuando los síntomas se intensifican.
· Deterioro de las relaciones sociales y familiares
El aislamiento, la irritabilidad o la pérdida de interés por actividades compartidas pueden generar dificultades en las relaciones personales. Muchas veces el entorno no comprende lo que está ocurriendo, lo que puede aumentar la sensación de incomprensión y soledad.
· Aparición de hábitos poco saludables
La falta de energía y motivación puede provocar cambios en los hábitos diarios, como sedentarismo, alimentación irregular, consumo de tabaco o alteraciones en los horarios de sueño.
Cuándo acudir a un psicólogo
A veces puede resultar difícil saber cuándo la tristeza o el malestar emocional forman parte de una etapa complicada de la vida y cuándo pueden indicar la presencia de un trastorno depresivo.
En el caso de la depresión mayor, es recomendable acudir a un psicólogo cuando los síntomas se mantienen durante varias semanas y comienzan a afectar a diferentes áreas de la vida, como el trabajo, las relaciones personales o el cuidado de uno mismo. La intervención psicológica permite comprender qué está ocurriendo, identificar los factores que mantienen el malestar y empezar a recuperar progresivamente el bienestar emocional.
Si quieres saber cómo se aborda este trastorno desde la terapia psicológica, puedes consultar nuestra página sobre tratamiento para la depresión en Madrid, donde explicamos en detalle cómo trabajamos este tipo de casos.
Psicóloga colegiada M-16821
· Fundadora del Centro de Psicología Psicomáster
· Certificado Europeo de Clínico experto en EMDR por la Asociación EMDR Europa
· Experta en Apego y Disociación, Trauma e Integración de los estados del yo
· Certificado de Especialista en Psicoterapia acreditado por la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos (EFPA)
· Máster en Psicología Clínica Cognitivo- Conductual- Social
· Tutora Profesional de Prácticas en el Máster en Psicología General Sanitaria en la Universidad San Rafael - Nebrija
· Docente de práctica clínica, colaborando con varios Máster de la Asociación Española de Psicología Clínica Cognitivo Conductual
· Certificado Europsy de Especialista en Psicoterapia
· Medalla de Oro Foro Europa 2001
· Miembro de la Asociación EMDR-Europa
· Psicoterapeuta acreditada por la Asociación Española de Terapia Cognitivo-Conductual-Social (ASETECCS)
· Licenciada en Psicología por la UNE






