Actualizado por última vez el 14 julio, 2025
Redactado por Mª Jesús Andrés Pérez
La natación es una actividad con múltiples beneficios para la salud. Sin embargo, el temor al medio acuático (fobia al agua o hidrofobia) es una de las barreras que dificulta que muchas personas puedan empezar a practicar este deporte.
¿Es posible aprender a nadar teniendo fobia al agua?
Realizar entre dos y tres sesiones de natación por semana se ha convertido, para muchas personas mayores, en prescripción facultativa. Se estima que, al menos, una de cada cien personas en el mundo padece algún tipo de artritis, y el ejercicio acuático regular les ayuda a mantener móviles las articulaciones y a reducir el dolor.
La creciente concienciación sobre los beneficios que reporta la natación en la salud es una de las razones para aprender a nadar en la edad adulta. Pero existe un porcentaje de personas que tienen miedo al agua, algo tan acentuado en algunos casos que alcanza el grado de lo que los psicólogos denominan fobia al agua o hidrofobia.
Es casi imposible determinar en cifras la incidencia de esta fobia, ya que la mayoría la padece pensando que no merece la pena ser tratado. Pero la hidrofobia no es una afección sin solución; la terapia psicológica cognitivo conductual y la ayuda de los profesionales de la natación pueden ayudar a superar la fobia al agua.

Disfrutar de la natación y tener miedo al agua
Debido a los beneficios de la natación en la salud y el estado físico, numerosas personas que no saben nadar deciden aprender este ejercicio. Francisco Bernal, monitor titulado por la Real Federación Española de Natación y Coordinador del Colegio de Natación Delfín de Madrid distingue dos tipos de motivación, «siendo el principal los médicos: problemas de espalda o de rodilla, lesiones articulares y artrosis».
Bernal señala que los motivos personales influyen mucho: padres que acompañan a sus hijos a la piscina y desean compartir la experiencia, el afán de superación, o el deseo de disfrutar como todo el mundo de la playa y el mar.
Las razones por las que algunos adultos no saben nadar hay que buscarlas en determinadas circunstancias. La más común es que hasta hace unas décadas no se le daba importancia a esta práctica. Hoy, en cambio, su aprendizaje se ha incorporado a los planes de estudio en los colegios.
Además, antes pocas personas tenían acceso a piscinas. Bernal añade que «antiguamente sólo sabía nadar quien vivía en la costa o cerca de un río». Y otra de las causas por las que mucha gente mayor no sabe nadar se halla en el miedo al agua.
Parte de ellos, normalmente los más mayores, tienen temor por el desconocimiento del medio y de la inmersión. Pero una vez que se meten en el agua y se acostumbran a las sensaciones que provoca sumergirse superan todas sus reticencias.
Aún así existe un porcentaje de personas, «los más jóvenes, con menos de 50 años», continúa el experto, cuyo temor al agua es muy fuerte y padecen fobia al agua, sobre todo por experiencias traumáticas. Con ellos el proceso de aprendizaje es más complicado.
Este miedo exacerbado al agua está catalogado como fobias específicas, de tipo situacional, y recibe el nombre de hidrofobia. Una de las características de esta afección es que limita a la persona que la sufre, puesto que el hecho de acercarse a grandes cantidades de agua la inmoviliza y desencadena diversas reacciones fisiológicas y psicológicas. En algunos casos el problema puede alcanzar grados tan extremos que hasta imposibilita al sujeto a meterse en la ducha.
En los siguientes artículos puedes encontrar más información sobre las causas de la hidrofobia y su tratamiento:
- Hidrofobia: ¿qué es y cómo se adquiere el miedo al agua?
- Hidrofobia: tratamiento eficaz para la fobia al agua
Si tienes alguna duda o crees que tienes hidrofobia, contacta con nuestro equipo de psicólogos.
Psicóloga colegiada M-16821
· Fundadora del Centro de Psicología Psicomáster
· Certificado Europeo de Clínico experto en EMDR por la Asociación EMDR Europa
· Experta en Apego y Disociación, Trauma e Integración de los estados del yo
· Certificado de Especialista en Psicoterapia acreditado por la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos (EFPA)
· Máster en Psicología Clínica Cognitivo- Conductual- Social
· Tutora Profesional de Prácticas en el Máster en Psicología General Sanitaria en la Universidad San Rafael - Nebrija
· Docente de práctica clínica, colaborando con varios Máster de la Asociación Española de Psicología Clínica Cognitivo Conductual
· Certificado Europsy de Especialista en Psicoterapia
· Medalla de Oro Foro Europa 2001
· Miembro de la Asociación EMDR-Europa
· Psicoterapeuta acreditada por la Asociación Española de Terapia Cognitivo-Conductual-Social (ASETECCS)
· Licenciada en Psicología por la UNE






