Actualizado por última vez el 7 julio, 2026
Redactado por Mª Jesús Andrés Pérez
El complejo de Edipo es uno de los conceptos más conocidos de la psicología y del psicoanálisis. Fue propuesto por Sigmund Freud para explicar una etapa del desarrollo infantil en la que el niño puede mostrar una vinculación afectiva intensa hacia uno de los progenitores y cierta rivalidad o celos hacia el otro.
Aunque el término sigue siendo muy popular, es importante entenderlo en su contexto. El complejo de Edipo no es un diagnóstico clínico ni debe interpretarse de forma literal o desde una mirada adulta. Hoy se considera principalmente un concepto teórico e histórico, útil para comprender cómo el psicoanálisis explicaba los vínculos familiares, la identificación y el desarrollo emocional en la infancia.
En este artículo explicamos qué es el complejo de Edipo, cuál es su significado según Freud, a qué edad puede aparecer, qué señales o ejemplos pueden observarse en niños y cómo se entiende actualmente desde la psicología.
Qué es el complejo de Edipo
El complejo de Edipo es un concepto desarrollado dentro de la teoría psicoanalítica para describir una etapa del desarrollo infantil en la que el niño puede mostrar una preferencia afectiva muy intensa hacia uno de los progenitores y cierta rivalidad, celos o rechazo hacia el otro.
Según esta teoría, durante una fase del desarrollo el niño empieza a organizar sus vínculos familiares, a diferenciar los roles dentro de la familia y a construir su propia identidad. Por eso, algunas conductas como querer recibir toda la atención de uno de los padres, sentirse celoso cuando los progenitores se muestran cariño o decir frases como “me quiero casar con mamá” pueden interpretarse, desde el psicoanálisis, como manifestaciones de este proceso.
Es importante aclarar que el complejo de Edipo no debe entenderse como un deseo adulto ni como una conducta sexual en el sentido literal. Se trata de una forma simbólica de explicar cómo el niño vive sus vínculos afectivos, cómo expresa sus celos y cómo empieza a comprender que sus padres tienen una relación propia de la que él no forma parte del mismo modo.
En la psicología actual, el complejo de Edipo no se considera un diagnóstico clínico, sino un concepto teórico e histórico. Muchas de las conductas asociadas a este término pueden entenderse hoy como parte del desarrollo emocional normal.
El complejo de Edipo según Freud
El concepto de complejo de Edipo fue desarrollado por Sigmund Freud dentro de su teoría del desarrollo psicosexual. Según Freud, este fenómeno se produce durante la llamada fase fálica, que tiene lugar aproximadamente entre los 3 y los 6 años de edad.
En esta etapa, el niño comienza a desarrollar un vínculo afectivo más intenso hacia el progenitor del sexo opuesto y puede experimentar sentimientos de rivalidad hacia el progenitor del mismo sexo. Por ejemplo, el niño puede ver al padre como un competidor por la atención de la madre.
Freud planteaba que este conflicto forma parte del desarrollo normal y que su resolución es clave para la construcción de la identidad. A medida que el niño crece, deja de percibir al progenitor como un rival y comienza a identificarse con él, interiorizando normas, límites y modelos de comportamiento.
Este proceso de identificación sería, según el psicoanálisis, fundamental para el desarrollo del superyó (la instancia psíquica relacionada con la moral y las normas sociales) y para avanzar hacia etapas posteriores del desarrollo emocional de una forma más adaptativa.
El origen del término: el mito de Edipo
El término complejo de Edipo tiene su origen en la mitología griega, concretamente en la historia de Edipo, un personaje de la tragedia Edipo Rey de Sófocles.
Según el mito, Edipo fue abandonado al nacer tras una profecía que anunciaba que mataría a su padre y se casaría con su madre. Años después, sin conocer su origen, cumplió la profecía: mató a su padre en un encuentro fortuito y, más tarde, se casó con su madre, la reina Yocasta.
Sigmund Freud tomó esta historia como metáfora para explicar los procesos emocionales inconscientes que, según su teoría, pueden aparecer durante la infancia. El uso del mito no implica que los niños deseen literalmente a sus progenitores, sino que sirve para ilustrar cómo se configuran los vínculos afectivos, la identificación y los roles dentro de la familia.
De este modo, el concepto del complejo de Edipo se convirtió en una forma simbólica de describir una etapa del desarrollo psicológico, más que una interpretación literal del comportamiento infantil.

Señales del complejo de Edipo en niños
Aunque no se trata de síntomas clínicos, algunas conductas infantiles pueden asociarse a lo que el psicoanálisis describió como complejo de Edipo. En general, tienen que ver con una preferencia afectiva muy marcada hacia uno de los progenitores y con celos o rechazo hacia el otro.
Algunas señales que pueden observarse son:
- Buscar la atención exclusiva de uno de los progenitores, queriendo estar siempre con él o ella y mostrando malestar cuando no recibe esa atención.
- Mostrar celos cuando los padres se muestran cariño, por ejemplo, intentando separarlos, interrumpiendo o reclamando atención en ese momento.
- Rechazar temporalmente al otro progenitor, con frases como “no quiero que estés aquí”, “vete” o “yo solo quiero estar con mamá/papá”.
- Hacer comentarios infantiles sobre casarse con mamá o papá, algo que debe entenderse desde la lógica emocional del niño, no desde una interpretación adulta.
- Competir por la atención de uno de los padres, intentando ocupar un lugar protagonista en la relación familiar.
- Mostrarse más demandante, posesivo o enfadado cuando siente que no tiene toda la atención del progenitor hacia el que muestra mayor preferencia.
En la mayoría de los casos, estas conductas son pasajeras y forman parte de la manera en la que el niño expresa sus emociones, sus celos y su necesidad de vínculo. Lo importante es observar la intensidad, la duración y si estas manifestaciones generan malestar o conflictos frecuentes en la dinámica familiar.
Complejo de Edipo y complejo de Electra
El complejo de Electra es el término que se utiliza para describir el equivalente del complejo de Edipo en las niñas. Fue propuesto por Carl Gustav Jung para explicar cómo se manifiestan estos procesos en el desarrollo femenino.
Según esta teoría, durante una etapa del desarrollo infantil la niña puede mostrar una vinculación afectiva más intensa hacia el padre y una cierta rivalidad simbólica con la madre. De forma similar al complejo de Edipo, se trataría de una fase relacionada con la construcción de la identidad y los vínculos familiares.
Aunque el término “complejo de Electra” se popularizó con Jung, Sigmund Freud no utilizó esta denominación, aunque sí consideró que las niñas atravesaban un proceso comparable dentro de su teoría del desarrollo psicosexual.
¿Es normal el complejo de Edipo?
Algunas conductas asociadas al complejo de Edipo pueden aparecer dentro del desarrollo infantil normal. Esto puede ocurrir durante la etapa en que los niños están aprendiendo a diferenciar los vínculos familiares, a manejar los celos y a comprender que sus padres tienen una relación propia.
Por eso, comentarios como “me quiero casar con mamá o papá”, preferir de forma marcada a uno de los progenitores o mostrar celos cuando los padres se abrazan no tienen por qué ser motivo de alarma si aparecen de forma puntual y van disminuyendo con el tiempo. En muchos casos, el niño está expresando necesidad de atención, afecto o seguridad, no un deseo real en el sentido adulto.
Sí conviene prestar atención cuando estas conductas son muy intensas, se mantienen durante mucho tiempo, generan conflictos frecuentes o provocan malestar en el niño o en la familia. En esos casos, puede ser recomendable pedir orientación profesional para comprender mejor qué está ocurriendo y cómo acompañar al niño de forma adecuada.
¿Qué dice la psicología actual sobre el complejo de Edipo?
En la psicología actual, el complejo de Edipo se considera principalmente un concepto teórico e histórico, formulado dentro del marco del psicoanálisis a finales del siglo XIX. Aunque tuvo un gran impacto en la comprensión del desarrollo infantil y de las relaciones familiares, hoy en día no se utiliza como un diagnóstico clínico.
Las corrientes psicológicas actuales ponen el foco en otros aspectos del desarrollo, como el apego, la regulación emocional y la calidad de los vínculos tempranos. Desde esta perspectiva, las conductas que Freud describía (como el apego intenso hacia uno de los progenitores o los celos infantiles) se entienden como parte del desarrollo evolutivo normal, siempre que aparezcan dentro de ciertas edades y no generen un malestar significativo.
Además, se considera que el desarrollo emocional del niño es un proceso multifactorial, influido por variables como el entorno familiar, el estilo de crianza, las experiencias tempranas y las características individuales del niño, más allá de un único conflicto como el planteado en el modelo psicoanalítico clásico.
Por ello, en la práctica clínica actual, no se habla de “superar el complejo de Edipo” como tal, sino de acompañar al niño en su desarrollo emocional, ayudándole a construir relaciones seguras, a identificar sus emociones y a desarrollar una autonomía progresiva.
¿Qué pasa si no se supera el complejo de Edipo?
Desde la teoría psicoanalítica clásica, se planteaba que una resolución inadecuada del complejo de Edipo podía influir en el desarrollo emocional y en la forma en la que la persona se relaciona en la vida adulta. Según este enfoque, si el niño no logra reorganizar sus vínculos afectivos y avanzar en su proceso de identificación, podrían mantenerse ciertos conflictos internos.
Por ejemplo, se sugería que podrían aparecer dificultades en aspectos como:
- La dependencia emocional hacia una de las figuras parentales
- Problemas en las relaciones de pareja
- Inseguridad o baja autoestima
- Dificultades para establecer límites o gestionar la autoridad
Sin embargo, es importante tener en cuenta que estas ideas forman parte del modelo teórico del psicoanálisis y no deben interpretarse de forma literal ni determinista.
Desde la psicología actual, no se considera que exista un “complejo de Edipo no superado” como causa directa de problemas en la edad adulta. El desarrollo emocional es mucho más complejo y está influido por múltiples factores, como el tipo de apego, las experiencias tempranas, el entorno familiar y las habilidades emocionales adquiridas a lo largo del tiempo.
Por ello, más que hablar de “no superar” esta etapa, hoy se entiende que lo importante es que el niño pueda desarrollar relaciones seguras, aprender a gestionar sus emociones y construir una identidad propia de forma progresiva.
En cualquier caso, si durante la infancia o la adolescencia aparecen dificultades emocionales, conflictos familiares intensos o conductas que generan malestar, puede ser recomendable contar con la orientación de un profesional.
Cómo actuar si tu hijo muestra conductas asociadas al complejo de Edipo
Si tu hijo muestra conductas asociadas al complejo de Edipo, lo más importante es responder con calma y no interpretar estas conductas desde una mirada adulta. Algunas pautas que pueden ayudar son:
- No ridiculizar ni castigar sus comentarios: frases como “me quiero casar con mamá” o “papá, vete” pueden resultar llamativas, pero suelen formar parte de una forma infantil de expresar afecto, celos o necesidad de atención.
- Poner límites con cariño: aunque sea importante validar sus emociones, también conviene ayudarle a entender que no puede decidir sobre la relación de sus padres ni excluir a uno de ellos.
- No reforzar la rivalidad: evitar bromas del tipo “mamá es solo tuya” o “papá te quiere más que a nadie”, ya que pueden aumentar la confusión o los celos.
- Favorecer el vínculo con ambos progenitores: compartir tiempo de calidad con cada uno de los padres ayuda al niño a sentirse seguro y a construir relaciones equilibradas dentro de la familia.
- Explicar los roles familiares de forma sencilla: el niño puede aprender, poco a poco, que cada persona ocupa un lugar diferente en la familia y que el cariño de los padres no compite con el cariño hacia él.
- Fomentar su autonomía: promover que juegue, se relacione con otros niños y gane seguridad fuera de la relación exclusiva con sus padres favorece su desarrollo emocional.
En la mayoría de los casos, estas conductas disminuyen con el tiempo. Sin embargo, si son muy intensas, generan conflictos frecuentes o provocan malestar en el niño o en la familia, puede ser recomendable consultar con un psicólogo infantil.
Cuándo consultar con un psicólogo infantil
En la mayoría de los casos, las conductas relacionadas con el complejo de Edipo forman parte del desarrollo evolutivo normal y tienden a desaparecer de forma progresiva a medida que el niño crece.
Sin embargo, puede ser recomendable consultar con un psicólogo infantil cuando estas manifestaciones:
- Se mantienen durante mucho tiempo sin disminuir
- Aparecen fuera de la edad esperada
- Generan conflictos frecuentes en la dinámica familiar
- Provocan malestar en el niño, como ansiedad, irritabilidad o tristeza
- Dificultan su desarrollo social o su autonomía
También es importante prestar atención cuando los padres se sienten desbordados o tienen dudas sobre cómo manejar determinadas situaciones en casa.
Contar con el apoyo de un profesional permite comprender mejor el momento evolutivo del niño, diferenciar qué conductas son esperables y cuáles requieren atención, y ofrecer pautas adaptadas a cada familia para favorecer un desarrollo emocional saludable.
Si tienes dudas sobre el comportamiento de tu hijo o necesitas orientación, en Psicomaster contamos con psicólogos infantiles en Madrid especializados en desarrollo emocional que pueden ayudarte a entender la situación y acompañarte en este proceso.
Preguntas frecuentes sobre el Complejo de Edipo
¿Qué significa tener un complejo de Edipo?
Tener un complejo de Edipo significa, según la teoría psicoanalítica de Freud, atravesar una etapa del desarrollo infantil en la que el niño siente una preferencia afectiva hacia uno de los progenitores y puede mostrar cierta rivalidad hacia el otro.
Este concepto no debe interpretarse de forma literal ni desde una perspectiva adulta. Se trata de un proceso simbólico y evolutivo, relacionado con la forma en que el niño construye sus vínculos, su identidad y su comprensión de los roles familiares.
¿Cómo saber si una persona tiene el complejo de Edipo?
En la edad adulta, un Complejo de Edipo no resuelto podría manifestarse a través de dificultades en las relaciones de pareja, dependencia emocional, celos intensos o conflictos no resueltos con los padres. No obstante, estos síntomas no son exclusivos de este complejo. Identificarlo requiere una evaluación profunda desde el ámbito clínico, ya que solo un profesional de la psicología puede determinar, mediante terapia, si ciertos conflictos actuales se vinculan a etapas tempranas del desarrollo psicosexual.
¿Cuánto dura el complejo de Edipo?
Según la teoría de Sigmund Freud, el complejo de Edipo aparece aproximadamente entre los 3 y los 6 años de edad, durante una etapa del desarrollo conocida como fase fálica.
En la mayoría de los casos, esta fase se resuelve de forma natural a medida que el niño crece, amplía su entorno social y desarrolla una mayor autonomía emocional.
Psicóloga colegiada M-16821
· Fundadora del Centro de Psicología Psicomáster
· Certificado Europeo de Clínico experto en EMDR por la Asociación EMDR Europa
· Experta en Apego y Disociación, Trauma e Integración de los estados del yo
· Certificado de Especialista en Psicoterapia acreditado por la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos (EFPA)
· Máster en Psicología Clínica Cognitivo- Conductual- Social
· Tutora Profesional de Prácticas en el Máster en Psicología General Sanitaria en la Universidad San Rafael - Nebrija
· Docente de práctica clínica, colaborando con varios Máster de la Asociación Española de Psicología Clínica Cognitivo Conductual
· Certificado Europsy de Especialista en Psicoterapia
· Medalla de Oro Foro Europa 2001
· Miembro de la Asociación EMDR-Europa
· Psicoterapeuta acreditada por la Asociación Española de Terapia Cognitivo-Conductual-Social (ASETECCS)
· Licenciada en Psicología por la UNE






