Actualizado por última vez el 19 septiembre, 2025
Redactado por Mª Jesús Andrés Pérez
Gracias al internet, tenemos acceso a mucha información, incluida la relacionada con la salud. Aunque esto ha supuesto un gran avance, también puede provocar que se den más casos de hipocondría. Basta teclear en Google algún síntoma para obtener un listado interminable de posibles enfermedades relacionadas con dicho síntoma. Enfermedades que, en muchas ocasiones, son graves.
Aunque todos, en algún momento, hayamos sentido cierta preocupación y miedo a poder padecer alguna enfermedad, no implica que sea hipocondría. En este artículo vamos a resolver todas las dudas sobre este trastorno, mencionando los principales síntomas, así como las posibles causas y su tratamiento.
Definición de hipocondría
Según el DSM- IV, la característica esencial de la hipocondría o trastorno de ansiedad por enfermedad (tal y como ya define el DSM-V) es la preocupación y el miedo a padecer, o la convicción de tener, una enfermedad grave a partir de la interpretación personal de síntomas somáticos.
Para que se pueda diagnosticar, es necesario que no exista ninguna enfermedad médica asociada a los síntomas temidos por el paciente y que los síntomas no puedan ser mejor explicados por la presencia de otro trastorno psicológico.
Para entender mejor todo esto, es necesario entender qué son los síntomas somáticos: aquellos que no tienen causa orgánica que explique su presencia. Esto no quiere decir que la persona se invente lo que le ocurre, ya que sí experimenta dicho síntoma, acompañado en muchas ocasiones de un gran malestar.
Debido a la naturaleza de los síntomas somáticos, muchas personas con hipocondría se sienten cuestionadas e incomprendidas por escuchar constantemente frases como “los síntomas están en tu cabeza”, “no te pasa nada, todo es psicológico”, o incluso llegando a ser acusados de “inventarse” dichos síntomas.
Síntomas de la hipocondría
La principal característica de la hipocondría es la preocupación y el miedo a tener, o la convicción de padecer, una enfermedad grave.
Ante dicho miedo, la persona va a permanecer en alerta, buscando continuamente síntomas o signos de padecer esa enfermedad. Esto irá unido a una búsqueda de información exhaustiva sobre posibles diagnósticos (tanto por internet como acudiendo a médicos especialistas).
Para poder diagnosticar la hipocondría es necesario que también se den otra serie de criterios. Los principales son:
- Que dicha preocupación persista a pesar de las exploraciones y explicaciones médicas apropiadas
- Que la duración de dichos síntomas sea de al menos 6 meses
- Que la preocupación provoque un malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo
Este último criterio cobra especial importancia, ya que la vida de una persona con hipocondría gira en torno a la enfermedad, generando un gran sufrimiento psicológico e interfiriendo de manera significativa en el desempeño de su día a día.
Las posibles causas de la hipocondría
Algunos de los factores que podrían ser desencadenantes son:
- La existencia de una enfermedad previa (ya sea en la persona o en alguien de su entorno cercano).
- La exposición a noticias en medios de comunicación sobre la enfermedad y sus síntomas.
- El aprendizaje, sobre todo en familias con una tendencia hacia la preocupación excesiva ante cualquier pequeño síntoma (que a menudo se vive por la persona como peligroso).
No obstante, no siempre hay una causa en el inicio de un trastorno hipocondríaco. En este sentido, es importante saber que no es necesaria conocer la causa para poner en marcha el tratamiento.
Consecuencias de padecer hipocondría
Una persona hipocondríaca está permanentemente alerta y en busca de cualquier síntoma que le resulte extraño. Incluso cuando se producen ciertas reacciones en el organismo que son normales, las personas con hipocondría las interpretan como un signo de enfermedad.
Como consecuencia, quienes padecen este trastorno comienzan a vigilar obsesivamente si tienen otros síntomas o si los que habían detectado siguen igual o han variado. Esto genera, en muchas ocasiones, rituales de comprobación que se repiten a lo largo del día.
Esto provoca un aumento de la ansiedad que hace que la persona pueda comenzar a experimentar síntomas como opresión en el pecho, aumento de ritmo cardíaco, etc. (provocando nuevos síntomas que la persona interpretará como signos de enfermedad).
En definitiva, la hipocondría provoca un bucle que, repetido en varias ocasiones, agrava la situación de quien la padece.
Ante el miedo de tener una enfermedad grave, las personas con hipocondría suelen recurrir a especialistas en busca de soluciones o de un posible diagnóstico. A menudo, los médicos no encuentran ninguna enfermedad física que explique dichos síntomas, llevando a la persona a una búsqueda constante del diagnóstico visitando diferentes especialistas.
También puede ocurrir que las personas con hipocondría rechacen acudir a especialistas, precisamente por el convencimiento de padecer una enfermedad y el miedo al diagnóstico.
Con la hipocondría, al final el miedo a la enfermedad termina adueñándose de la vida de estas personas, generando un gran sufrimiento y limitación en sus actividades cotidianas.

Tratamiento: psicólogos para tratar la hipocondría
El tratamiento de la hipocondría va encaminado a devolver a la persona el control sobre su vida. Como dijo Albert Einstein, “necesitamos una nueva manera de pensar para resolver los problemas generados por la antigua manera de pensar”.
Lo primero será descartar que los síntomas que presenta el paciente sean generados por una causa orgánica, es decir, una enfermedad física. Una vez descartado esto, en líneas generales, la terapia irá encaminada principalmente en dos focos:
- Trabajar para disminuir el miedo a la enfermedad, haciéndolo adaptativo
- Ayudar a la persona a identificar sus síntomas de ansiedad con el fin de aprender a utilizar herramientas útiles para manejarlos
Para poder seleccionar el tratamiento para la hipocondría más eficaz, es importante hacer una evaluación previa de la persona y su sintomatología. En Psicomaster contamos con psicólogos con amplia experiencia que te ayudarán a recuperar el control.
Beneficios del tratamiento
Vivir con temor es muy duro, pero como diría Nardone, “el miedo mirado a la cara, ya no es miedo, se transforma en valor, mientras que el miedo evitado se transforma en pánico”.
Esto resume muy bien el funcionamiento del miedo. A veces es complicado comenzar un proceso terapéutico y mucho más complicado enfrentarnos a nuestro miedo dentro del tratamiento. Sin embargo, la evidencia muestra que si no nos enfrentamos a él, el miedo va a ir aumentando, restringiendo cada vez más nuestra vida.
Iniciar un tratamiento psicológico es como acudir a rehabilitación tras una lesión: puede ser doloroso al principio, pero nos asegura poder seguir manteniendo nuestras funciones en perfecto estado. Nadie duda que para una persona hipocondríaca enfrentarse a su miedo le genera dolor, pero sin duda los beneficios merecen la pena.
En este sentido, hay que recordar que el miedo es necesario en nuestra vida, ya que nos ayuda a sobrevivir. El problema es cuando ese miedo es tan alto que deja de ser adaptativo y, por tanto, deja de protegernos para convertirse en una auténtica pesadilla. Es en esos momentos cuando un tratamiento psicológico para la hipocondría ayudará a despertar de dicha pesadilla y devolver al miedo su función adaptativa.
Si te encuentras en esta situación y crees que puedes tener hipocondría, contacta con nosotros. Nuestro equipo de psicólogos pondrá todo su conocimiento y experiencia para ayudarte.
Preguntas frecuentes sobre la hipocondría
¿Cómo es una persona con hipocondría?
Una persona con hipocondría suele vivir con una preocupación excesiva por su salud, interpretando sensaciones corporales normales como señales de enfermedad grave. Es frecuente que busque información médica de forma compulsiva, que visite con frecuencia al médico sin encontrar un diagnóstico claro o que, por el contrario, evite consultas por miedo a confirmar lo peor. Esta constante alerta genera ansiedad, malestar emocional y puede afectar a la vida diaria, las relaciones y el trabajo.
¿Cómo saber si eres hipocondríaca?
No hay una prueba única para saber si eres hipocondríaca, pero sí señales que pueden orientar:
- Te preocupas de forma continua por la posibilidad de estar enferma.
- Consultas repetidamente tus síntomas en internet o con médicos, sin quedarte tranquila.
- Cualquier cambio corporal, aunque sea leve, lo interpretas como grave.
- Tu ansiedad no disminuye aunque te aseguren que estás bien.
- Estas preocupaciones interfieren en tu vida diaria.
Si te reconoces en varios de estos puntos, lo recomendable es acudir a un psicólogo especialista en ansiedad e hipocondría para una evaluación adecuada.
¿Cómo se trata a una persona hipocondríaca?
El tratamiento de la hipocondría se centra en reducir la ansiedad relacionada con la salud y en cambiar los patrones de pensamiento y conducta que la mantienen. El abordaje más habitual es la terapia psicológica, en especial la terapia cognitivo-conductual (TCC). También pueden emplearse técnicas de exposición, entrenamiento en manejo de la ansiedad y psicoeducación.
¿Puede la TCC ayudar con la hipocondría?
Sí, la terapia cognitivo-conductual (TCC) es el enfoque psicológico con mayor evidencia científica en el tratamiento de la hipocondría. Ayuda a identificar pensamientos distorsionados sobre la salud, a cuestionarlos y a sustituirlos por interpretaciones más realistas. Además, entrena estrategias de regulación emocional y de exposición progresiva para reducir la necesidad de comprobar síntomas o pedir constantes seguridades. Con el tiempo, la persona aprende a vivir con menos miedo a enfermar y con mayor tranquilidad.
Psicóloga colegiada M-16821
· Fundadora del Centro de Psicología Psicomáster
· Certificado Europeo de Clínico experto en EMDR por la Asociación EMDR Europa
· Experta en Apego y Disociación, Trauma e Integración de los estados del yo
· Certificado de Especialista en Psicoterapia acreditado por la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos (EFPA)
· Máster en Psicología Clínica Cognitivo- Conductual- Social
· Tutora Profesional de Prácticas en el Máster en Psicología General Sanitaria en la Universidad San Rafael - Nebrija
· Docente de práctica clínica, colaborando con varios Máster de la Asociación Española de Psicología Clínica Cognitivo Conductual
· Certificado Europsy de Especialista en Psicoterapia
· Medalla de Oro Foro Europa 2001
· Miembro de la Asociación EMDR-Europa
· Psicoterapeuta acreditada por la Asociación Española de Terapia Cognitivo-Conductual-Social (ASETECCS)
· Licenciada en Psicología por la UNE






