Actualizado por última vez el 23 abril, 2026
Redactado por Mª Jesús Andrés Pérez
Gracias a internet tenemos acceso a mucha información, incluida la relacionada con la salud. Aunque esto ha supuesto un gran avance, también puede provocar que se den más casos de personas con hipocondría. Basta teclear en Google algún síntoma para obtener un listado interminable de posibles enfermedades relacionadas con dicho síntoma. Enfermedades que, en muchas ocasiones, son graves.
Aunque todos, en algún momento, hayamos sentido cierta preocupación y miedo a poder padecer alguna enfermedad, no implica que sea hipocondría. En este artículo vamos a resolver todas las dudas sobre este trastorno, mencionando los principales síntomas, así como las posibles causas y su tratamiento.
¿Qué es la hipocondría?
La hipocondría, conocida actualmente como trastorno de ansiedad por la salud, se caracteriza por una preocupación intensa y persistente por padecer una enfermedad grave, a partir de la interpretación de síntomas físicos o sensaciones corporales.
El término hipocondría ha sido actualizado en los manuales diagnósticos y ahora, según el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), se habla principalmente de:
- Trastorno de ansiedad por la salud, cuando la preocupación por estar enfermo es el elemento principal
- Trastorno de síntomas somáticos, cuando existen síntomas físicos acompañados de una preocupación excesiva
Para que se pueda realizar un diagnóstico, es necesario que la preocupación persista en el tiempo, que no exista una enfermedad médica que explique los síntomas o que, si existe, la preocupación sea desproporcionada respecto a la realidad.
Para entender mejor este problema, es importante aclarar qué son los síntomas somáticos: se trata de sensaciones físicas reales que la persona experimenta, aunque no exista una causa médica clara que las explique.
Esto no significa que la persona “se invente” lo que le ocurre. Al contrario, los síntomas son vividos con intensidad y suelen ir acompañados de un elevado malestar emocional.
Debido a esta situación, muchas personas con hipocondría se sienten incomprendidas, ya que pueden escuchar frases como “todo está en tu cabeza” o “no te pasa nada”. Sin embargo, el sufrimiento que experimentan es real y requiere una comprensión adecuada y, en muchos casos, intervención psicológica.
En este vídeo os comentamos en qué consiste la hipocondría y cómo interfiere en la vida diaria del paciente y de sus familiares y amigos.
Síntomas de una persona hipocondríaca
El síntoma principal de las personas que sufren hipocondría es la preocupación persistente por padecer una enfermedad grave, incluso cuando no existen pruebas médicas que lo confirmen. Esta preocupación no solo genera ansiedad, sino que condiciona la forma en la que la persona interpreta su cuerpo y su salud.
Entre los síntomas más habituales de la hipocondría destacan:
- Hipervigilancia corporal: la persona está constantemente atenta a cualquier sensación física, por mínima que sea. Esto hace que perciba con mayor intensidad señales corporales normales que, en otras circunstancias, pasarían desapercibidas.
- Interpretación catastrófica de los síntomas: sensaciones comunes como un dolor leve, un mareo o una molestia digestiva son interpretadas como signos de enfermedades graves. Existe una tendencia a pensar en el peor escenario posible.
- Búsqueda constante de información: es frecuente que la persona consulte repetidamente en internet, lea sobre enfermedades o pregunte a otras personas en busca de explicaciones. Sin embargo, esta búsqueda suele aumentar la ansiedad en lugar de reducirla.
- Consultas médicas frecuentes (o evitación): algunas personas acuden repetidamente a médicos y especialistas para obtener un diagnóstico o confirmación, mientras que otras evitan hacerlo por miedo a recibir una mala noticia.
- Dificultad para tranquilizarse: aunque las pruebas médicas descarten enfermedades, la preocupación persiste o se desplaza hacia otros síntomas o enfermedades.
- Malestar significativo: la preocupación por la salud interfiere en la vida diaria, afectando al trabajo, las relaciones y el bienestar emocional.
Además, muchas personas con hipocondría desarrollan lo que se conoce como un estilo amplificador, es decir, una tendencia a percibir las sensaciones físicas como más intensas, molestas o peligrosas de lo que realmente son.
Las posibles causas de la hipocondría
Las causas de la hipocondría son variadas y, en la mayoría de los casos, no responden a un único factor. Se trata de un problema complejo en el que influyen elementos personales, emocionales y sociales que interactúan entre sí.
Algunos de los factores que pueden contribuir al desarrollo de la hipocondría son:
- Experiencias previas con la enfermedad: haber sufrido una enfermedad importante o haber tenido contacto cercano con alguien enfermo (familiares, amigos) puede aumentar la sensibilidad hacia los síntomas físicos.
- Aprendizaje familiar: crecer en un entorno donde existe una preocupación excesiva por la salud o una tendencia a interpretar cualquier síntoma como peligroso puede favorecer este tipo de pensamientos.
- Exposición a información sobre enfermedades: el acceso constante a información médica, especialmente a través de internet, puede intensificar la preocupación por la salud y facilitar interpretaciones erróneas de los síntomas.
- Dificultades en la gestión emocional: en algunos casos, los síntomas físicos aparecen como una forma de expresar malestar emocional que la persona no logra identificar o manejar adecuadamente.
- Experiencias estresantes o situaciones vitales difíciles: acontecimientos como pérdidas, duelos, cambios importantes o situaciones de estrés prolongado pueden actuar como desencadenantes.
- Mayor sensibilidad corporal: algunas personas tienen una mayor capacidad para percibir sensaciones internas del cuerpo, lo que puede llevar a prestarles más atención y a interpretarlas como señales de enfermedad.
- Creencias sobre la salud y la enfermedad: pensamientos como “si noto algo en mi cuerpo es porque algo va mal” o “es mejor prevenir lo peor” pueden contribuir a mantener la preocupación.
Es importante tener en cuenta que, en muchos casos, no es necesario identificar una causa concreta para poder abordar el problema. La hipocondría puede mantenerse por los propios mecanismos de ansiedad y las conductas asociadas, independientemente de cómo haya comenzado.
Consecuencias de padecer hipocondría
Una persona hipocondríaca está permanentemente alerta y en busca de cualquier síntoma que le resulte extraño. Incluso cuando se producen ciertas reacciones en el organismo que son normales, las personas con hipocondría las interpretan como un signo de enfermedad.
Como consecuencia, quienes padecen este trastorno comienzan a vigilar obsesivamente si tienen otros síntomas o si los que habían detectado siguen igual o han variado. Esto genera, en muchas ocasiones, rituales de comprobación que se repiten a lo largo del día.
Esto provoca un aumento de la ansiedad que hace que la persona pueda comenzar a experimentar síntomas como opresión en el pecho, aumento de ritmo cardíaco, etc. (provocando nuevos síntomas que la persona interpretará como signos de enfermedad).
En definitiva, la hipocondría provoca un bucle que, repetido en varias ocasiones, agrava la situación de quien la padece.
Ante el miedo de tener una enfermedad grave, las personas con hipocondría suelen recurrir a especialistas en busca de soluciones o de un posible diagnóstico. A menudo, los médicos no encuentran ninguna enfermedad física que explique dichos síntomas, llevando a la persona a una búsqueda constante del diagnóstico visitando diferentes especialistas.
También puede ocurrir que las personas con hipocondría rechacen acudir a especialistas, precisamente por el convencimiento de padecer una enfermedad y el miedo al diagnóstico.
Con la hipocondría, al final el miedo a la enfermedad termina adueñándose de la vida de estas personas, generando un gran sufrimiento y limitación en sus actividades cotidianas.

Tratamiento: psicólogos para tratar la hipocondría
El tratamiento de la hipocondría va encaminado a devolver a la persona el control sobre su vida. Como dijo Albert Einstein, “necesitamos una nueva manera de pensar para resolver los problemas generados por la antigua manera de pensar”.
Lo primero será descartar que los síntomas que presenta el paciente sean generados por una causa orgánica, es decir, una enfermedad física. Una vez descartado esto, en líneas generales, la terapia irá encaminada principalmente en dos focos:
- Trabajar para disminuir el miedo a la enfermedad, haciéndolo adaptativo
- Ayudar a la persona a identificar sus síntomas de ansiedad con el fin de aprender a utilizar herramientas útiles para manejarlos
Para poder seleccionar el tratamiento para la hipocondría más eficaz, es importante hacer una evaluación previa de la persona y su sintomatología. En Psicomaster contamos con psicólogos con amplia experiencia que te ayudarán a recuperar el control.
Beneficios del tratamiento para la hipocondría
Vivir con temor es muy duro, pero como diría Nardone, “el miedo mirado a la cara, ya no es miedo, se transforma en valor, mientras que el miedo evitado se transforma en pánico”.
Esto resume muy bien el funcionamiento del miedo. A veces es complicado comenzar un proceso terapéutico y mucho más complicado enfrentarnos a nuestro miedo dentro del tratamiento. Sin embargo, la evidencia muestra que si no nos enfrentamos a él, el miedo va a ir aumentando, restringiendo cada vez más nuestra vida.
Iniciar un tratamiento psicológico es como acudir a rehabilitación tras una lesión: puede ser doloroso al principio, pero nos asegura poder seguir manteniendo nuestras funciones en perfecto estado. Nadie duda que para una persona hipocondríaca enfrentarse a su miedo le genera dolor, pero sin duda los beneficios merecen la pena.
En este sentido, hay que recordar que el miedo es necesario en nuestra vida, ya que nos ayuda a sobrevivir. El problema es cuando ese miedo es tan alto que deja de ser adaptativo y, por tanto, deja de protegernos para convertirse en una auténtica pesadilla. Es en esos momentos cuando un tratamiento psicológico para la hipocondría ayudará a despertar de dicha pesadilla y devolver al miedo su función adaptativa.
Si te encuentras en esta situación y crees que puedes tener hipocondría, contacta con nosotros. Nuestro equipo de psicólogos pondrá todo su conocimiento y experiencia para ayudarte.
Preguntas frecuentes sobre la hipocondría
¿Cómo es una persona con hipocondría?
Una persona con hipocondría suele vivir con una preocupación excesiva por su salud, interpretando sensaciones corporales normales como señales de enfermedad grave. Es frecuente que busque información médica de forma compulsiva, que visite con frecuencia al médico sin encontrar un diagnóstico claro o que, por el contrario, evite consultas por miedo a confirmar lo peor. Esta constante alerta genera ansiedad, malestar emocional y puede afectar a la vida diaria, las relaciones y el trabajo.
¿Cómo saber si eres hipocondríaca?
No hay una prueba única para saber si eres hipocondríaca, pero sí señales que pueden orientar:
- Te preocupas de forma continua por la posibilidad de estar enferma.
- Consultas repetidamente tus síntomas en internet o con médicos, sin quedarte tranquila.
- Cualquier cambio corporal, aunque sea leve, lo interpretas como grave.
- Tu ansiedad no disminuye aunque te aseguren que estás bien.
- Estas preocupaciones interfieren en tu vida diaria.
Si te reconoces en varios de estos puntos, lo recomendable es acudir a un psicólogo especialista en ansiedad e hipocondría para una evaluación adecuada.
¿Cómo se trata a una persona hipocondríaca?
El tratamiento de la hipocondría se centra en reducir la ansiedad relacionada con la salud y en cambiar los patrones de pensamiento y conducta que la mantienen. El abordaje más habitual es la terapia psicológica, en especial la terapia cognitivo-conductual (TCC). También pueden emplearse técnicas de exposición, entrenamiento en manejo de la ansiedad y psicoeducación.
¿Puede la TCC ayudar con la hipocondría?
Sí, la terapia cognitivo-conductual (TCC) es el enfoque psicológico con mayor evidencia científica en el tratamiento de la hipocondría. Ayuda a identificar pensamientos distorsionados sobre la salud, a cuestionarlos y a sustituirlos por interpretaciones más realistas. Además, entrena estrategias de regulación emocional y de exposición progresiva para reducir la necesidad de comprobar síntomas o pedir constantes seguridades. Con el tiempo, la persona aprende a vivir con menos miedo a enfermar y con mayor tranquilidad.
Psicóloga colegiada M-16821
· Fundadora del Centro de Psicología Psicomáster
· Certificado Europeo de Clínico experto en EMDR por la Asociación EMDR Europa
· Experta en Apego y Disociación, Trauma e Integración de los estados del yo
· Certificado de Especialista en Psicoterapia acreditado por la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos (EFPA)
· Máster en Psicología Clínica Cognitivo- Conductual- Social
· Tutora Profesional de Prácticas en el Máster en Psicología General Sanitaria en la Universidad San Rafael - Nebrija
· Docente de práctica clínica, colaborando con varios Máster de la Asociación Española de Psicología Clínica Cognitivo Conductual
· Certificado Europsy de Especialista en Psicoterapia
· Medalla de Oro Foro Europa 2001
· Miembro de la Asociación EMDR-Europa
· Psicoterapeuta acreditada por la Asociación Española de Terapia Cognitivo-Conductual-Social (ASETECCS)
· Licenciada en Psicología por la UNE






