Actualizado por última vez el 5 mayo, 2026
Redactado por Mª Jesús Andrés Pérez
El modo en que nos relacionamos con los demás no es casual. Nuestra forma de vincularnos, de confiar, de depender emocionalmente o de gestionar la cercanía tiene mucho que ver con el tipo de apego que hemos desarrollado a lo largo de nuestra vida.
Comprender qué estilo de apego tienes es un primer paso fundamental para entender por qué te relacionas de determinada manera y qué puedes hacer para mejorar tus vínculos. A continuación, veremos los principales tipos de apego y cómo influyen en tu forma de relacionarte con los demás.
¿Qué es el apego y por qué es tan importante?
El apego es el vínculo emocional que desarrollamos desde la infancia con nuestras figuras de cuidado, y que actúa como base sobre la que aprendemos a relacionarnos con los demás y con nosotros mismos.
A través de estas primeras experiencias, interiorizamos cómo funcionan las relaciones: si son seguras o impredecibles, si podemos confiar en los demás o si debemos protegernos emocionalmente. Estas vivencias van configurando una forma concreta de vincularnos que, en muchos casos, se mantiene en la edad adulta.
Por eso, el estilo de apego no solo influye en nuestras relaciones de pareja, sino también en la forma en que gestionamos nuestras emociones, afrontamos los conflictos o interpretamos el comportamiento de los demás.
Tipos de apego: ¿cuál es tu estilo?
Existen diferentes tipos de apego y, aunque cada persona es única, estos estilos nos ayudan a entender patrones comunes de comportamiento.
A continuación, te explicamos los principales tipos de apego y cómo suelen manifestarse:
· Apego seguro
Las personas con apego seguro suelen sentirse cómodas en las relaciones. Son capaces de establecer vínculos cercanos sin miedo, confían en los demás y también en sí mismas.
- Se sienten cómodas con la intimidad emocional
- Saben expresar lo que sienten
- Pueden depender de otros sin perder su autonomía
- Gestionan bien sus emociones
Este estilo de apego favorece relaciones estables, equilibradas y satisfactorias.
· Apego ansioso (ambivalente)
El apego ansioso, también llamado ambivalente o preocupado, se caracteriza por una gran necesidad de cercanía y validación por parte de los demás.
- Miedo intenso al abandono
- Necesidad constante de afecto
- Dificultad para sentirse seguro en la relación
- Tendencia a la dependencia emocional
Las relaciones suelen vivirse con mucha intensidad, preocupación y ansiedad.
· Apego evitativo
Las personas con apego evitativo tienden a mantener distancia emocional en sus relaciones. Aunque pueden desear el vínculo, les resulta difícil confiar y abrirse a los demás.
- Evitan la intimidad emocional
- Les cuesta expresar sentimientos
- Prefieren la independencia
- Se sienten incómodas dependiendo de otros
Si quieres profundizar en este estilo, puedes leer más sobre el apego evitativo y cómo tratarlo.
· Apego desorganizado
El apego desorganizado combina características del apego ansioso y evitativo. La persona puede desear la cercanía, pero al mismo tiempo sentir miedo o rechazo hacia ella.
- Dificultad para confiar en los demás
- Respuestas contradictorias en las relaciones
- Miedo a la intimidad y al abandono al mismo tiempo
- Alta inestabilidad emocional
Suele estar relacionado con experiencias tempranas difíciles o traumáticas.
En el siguiente vídeo, puedes encontrar más información sobre los principales tipos de apego y cómo se manifiestan en la vida diaria:
¿Se puede cambiar el estilo de apego?
Sí, el estilo de apego no es algo fijo ni inmutable. Aunque se forma en las primeras etapas de la vida, puede modificarse en la edad adulta a través del autoconocimiento y, en muchos casos, con ayuda profesional.
Muchas de las dificultades en las relaciones tienen su origen en experiencias pasadas que han dejado una huella emocional. Estas experiencias influyen en cómo interpretamos a los demás, cómo reaccionamos ante la cercanía o el rechazo y cómo gestionamos nuestras emociones.
Por eso, cambiar el estilo de apego no consiste solo en “pensar diferente”, sino en trabajar esas experiencias y patrones de forma más profunda, para poder construir una forma de vincularnos más segura y equilibrada.
En este proceso, determinadas terapias han demostrado ser especialmente eficaces. En Psicomaster trabajamos con enfoques integradores y, en especial, con terapias de reprocesamiento de la información como la terapia EMDR, que permite abordar el origen de estos patrones y facilitar cambios duraderos en la forma de relacionarse.
Si quieres saber más, puedes consultar en qué consiste la terapia EMDR y cómo puede ayudarte a trabajar el apego.
Psicóloga colegiada M-16821
· Fundadora del Centro de Psicología Psicomáster
· Certificado Europeo de Clínico experto en EMDR por la Asociación EMDR Europa
· Experta en Apego y Disociación, Trauma e Integración de los estados del yo
· Certificado de Especialista en Psicoterapia acreditado por la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos (EFPA)
· Máster en Psicología Clínica Cognitivo- Conductual- Social
· Tutora Profesional de Prácticas en el Máster en Psicología General Sanitaria en la Universidad San Rafael - Nebrija
· Docente de práctica clínica, colaborando con varios Máster de la Asociación Española de Psicología Clínica Cognitivo Conductual
· Certificado Europsy de Especialista en Psicoterapia
· Medalla de Oro Foro Europa 2001
· Miembro de la Asociación EMDR-Europa
· Psicoterapeuta acreditada por la Asociación Española de Terapia Cognitivo-Conductual-Social (ASETECCS)
· Licenciada en Psicología por la UNE






