Actualizado por última vez el 10 septiembre, 2025
Redactado por Mª Jesús Andrés Pérez
Algunas personas, tras acudir a su cita, tienen la sensación de que van al psicólogo y se sienten peor. Esto puede sorprender, dado que quienes toman la decisión de acudir a terapia buscan resolver un problema y sentirse mejor. Y, aunque no le pasa a todo el mundo, sentirse mal después de ir al psicólogo es normal y, a continuación, te vamos a explicar el motivo.
La metáfora del iceberg y por qué te sientes mal tras ir al psicólogo
Para explicar por qué algunas personas van al psicólogo y se sienten peor, vamos a utilizar la “metáfora del iceberg”. Seguro que todos recordamos la película Titanic, en la cual ese inmenso y misterioso iceberg es el causante del hundimiento de aquel indestructible e insumergible transatlántico.
Como bien es conocido, un iceberg tiene una pequeña parte que es visible, la cual nos llama la atención (en la película es lo que hace saltar las alarmas). Por tanto, son aquellos síntomas o problemas con los que entramos por la puerta de la consulta (es decir, aquel contenido accesible a nivel consciente). Algunos de estos síntomas podrían ser: tengo ansiedad, no puedo dormir bien, noto malestar, estoy inquieta, tengo pesadillas recurrentes, no le encuentro sentido a mi vida, etc.
Incluso en ocasiones, a través del agua del mar, podemos visualizar que debajo hay otra parte del mismo iceberg, solo que no lo percibimos con claridad (pese a que el agua sea clara).
Por tanto, esa gran parte sumergida del iceberg es lo que iremos poniendo encima de la mesa a lo largo de las sesiones con el psicólogo. Es de lo que se irá hablando en las sesiones, de la profundidad de los síntomas, los patrones de funcionamiento que están instalados, los aspectos de la vida que están alterados, conflictos no resueltos, emociones guardadas o no expresadas…
En definitiva, mediante la terapia psicológica se buscará aquello que está en la base de las dificultades: lo que no es tan accesible a nivel consciente y, por tanto, en lo que necesitamos apoyo para descubrir y sanar.
Es por ello que los psicólogos decimos que para entender y reparar la parte visible del iceberg, es necesario indagar, explorar y hablar sobre la profundidad del problema, la profundidad de los síntomas.
En el proceso de terapia, este recorrido se hace de la mano del psicólogo, acompañándote a visualizar un poco más allá para poder curar la herida en el estado que esta se encuentre. Esto implica un proceso terapéutico, en el que nuestro iceberg necesitará su tiempo para ser primero visto y reconocido y, después, reparado y curado.
Teniendo en cuenta el “revuelo” de emociones con que nos encontramos a veces en terapia, algunos pacientes salen pensativos, dándole vueltas a un tema tratado en sesión, incluso pueden tener algún sueño relacionado durante la semana o estar más sensibles. Todo esto es natural: estás descubriendo para curar y es normal pensar que vas al psicólogo y te sientes peor.
Pero recuerda que el psicólogo te acompañará en el camino y que lo harás dentro del espacio seguro que aporta la terapia, el lugar y las habilidades del terapeuta. De esta forma podrás sentirte tranquilo aunque el proceso genere la sensación de que, en ocasiones, te sientes peor.

El dilema del caballero, explicando nuestras armaduras
Un texto que nos invita a la reflexión en relación a lo “indestructible” es el fragmento del Dilema del Caballero, del libro “El Caballero de la Armadura Oxidada” por Robert Fisher. Os invitamos a leerlo, ya que nos ayudará a comprender por qué hay personas que van al psicólogo y se sienten peor.
“Érase una vez un caballero que pensaba que era bueno, generoso y amoroso. Hacía todo lo que suelen hacer los caballeros así. Luchaban contra sus enemigos, mataba dragones y rescataba damiselas (incluso cuando ellas no querían ser rescatadas).
Famoso por su armadura, reflejaba rayos de luz muy brillantes. Siempre estaba disponible para cualquier batalla con entusiasmo y generosidad y se esforzó por ser el número 1 del reino, siempre había algo que hacer.
Su mujer (Julieta), fiel y bastante tolerante, escribía hermosos poemas, decía cosas inteligentes y tenía debilidad por el vino. Su hijo se llamaba Cristóbal y de él esperaba que fuese un valiente caballero. La relación entre ellos era casi inexistente, ya que el caballero siempre estaba en batallas, admirando su brillo o recitando monólogos sobre sus hazañas.
No había comunicación, pues él estaba enamorado de su armadura, una armadura que ocultaba incluso su verdadero rostro. Además la armadura le impedía sentirse a sí mismo y a los demás, pero era su seña de identidad, con la que mostraba a los demás quién era.
Después de comenzar a tomar conciencia que perdería a su mujer y a su hijo por ello, intentó quitársela, pero no pudo, estaba atascada y enganchada. La visera era rara porque ese mismo día la había abierto para comer, pero el yelmo llevaba años sin quitárselo.
Salió corriendo hacia la tienda del herrero (considerado el hombre más fuerte del reino), en el patio del castillo para que le ayudase a sacarse la armadura. Por más que le golpeó, ni siquiera el yelmo se abolló. Tras varios intentos y varias intenciones por parte del caballero, no se consiguió nada con aquella armadura.
Así entonces decidió marchar fuera de su reino para conseguirlo. Antes de irse, se despidió del rey, pero este no estaba (en una cruzada). Se sintió molesto, ya que habría perdido una oportunidad de participar en esa cruzada. En ese momento, al encontrarse con El Bufón, Bolsalegre, este le dijo que su imagen era triste y que ni su poder le sacaría de ahí. Le ofreció la ayuda de acudir al Mago Merlín, pues sería el único en sacarle su yo verdadero, “a todos, alguna armadura nos tiene atrapados”. Entonces así partió hacia LOS BOSQUES DE MERLÍN” […]
Otros motivos por los que te sientes peor después de ir a terapia
Existen ocasiones en las que la persona va al psicólogo y se siente peor y no es por nada relacionado a lo que acabamos de comentar o, por otro lado, realmente no se siente bien con su terapeuta.
Sentirte revuelto en las sesiones y sentir que se está curando la herida forma parte del proceso. Sin embargo, si hay aspectos que no te hacen sentirte validado, comprendido y acogido, identifícalos y coméntaselos a tu terapeuta.
Recuerda que siempre podrás tomar la decisión que tú valores. Al fin y al cabo es tu vida y tu historia y te mereces que el profesional cuide de ella con respeto y honestidad.
En relación a este último punto, te recomendamos leer el siguiente artículo: Cómo elegir un buen psicólogo
¿Estás pensando en acudir al psicólogo?
Si hay algo que te incomoda y te genera sufrimiento, si notas que la parte visible del iceberg te pesa y no puedas sostenerla, desde Psicomaster te animamos a contactar con nuestro equipo de psicólogos. Juntos, atravesaremos el camino de liberación y sanación interior para que recuperes tu bienestar.
Preguntas frecuentes sobre la amnesia disociativa
¿Es normal sentirse mal después de ir al psicólogo?
Sí. Es relativamente común experimentar “resaca emocional” tras la sesión: tristeza, irritabilidad, ansiedad, cansancio, cefalea ligera, sueño alterado o ganas de llorar. Suele durar de horas a 24–48 h y aparece porque has movido emociones, recuerdos y creencias.
¿Cómo saber si debo cambiar de psicólogo?
Plantéatelo si notas varias señales durante varias semanas:
- Sentirte juzgado/a o poco comprendido (mala alianza terapéutica)
- Ausencia de objetivos claros o de plan de tratamiento
- No avanzas pese a tu compromiso
- Límites poco profesionales (impuntualidad, cancelaciones, falta de confidencialidad)
- El enfoque terapéutico no encaja contigo
- No te explican lo que hacen ni cómo medir el progreso
Para cambiar bien: comparte tus dudas en sesión, pide derivación o recomendaciones y agenda una primera cita de ajuste con otro profesional.
¿Por qué me siento agotado después de la terapia?
El agotamiento post terapia es frecuente por:
- Procesamiento emocional intenso y exposición a recuerdos o situaciones difíciles.
- Trabajo cognitivo (reencuadres, toma de decisiones, insight).
- Respuesta fisiológica del estrés (tensión muscular, respiración rápida).
¿Está bien sentirse mal después de la terapia?
Sí, puede ser un malestar útil que indica que estás tocando temas relevantes. Diferencia entre:
- Malestar productivo: intenso pero transitorio, te deja con claridad o tareas concretas.
- Malestar desbordante: te bloquea, dura días y empeora.
Cuéntalo en la siguiente sesión; tu terapeuta puede ajustar el ritmo, técnicas y tareas para que el proceso sea seguro.
¿Qué efectos tiene ir a terapia psicológica?
- A corto plazo: mayor conciencia emocional, lenguaje para lo que sientes, validación, psicoeducación y plan inicial.
- A medio/largo plazo: mejor regulación emocional, reducción de síntomas (ansiedad, depresión), hábitos saludables, mejora de relaciones, toma de decisiones y prevención de recaídas.
El progreso es gradual; la constancia y la alianza terapéutica predicen buenos resultados.
Psicóloga colegiada M-16821
· Fundadora del Centro de Psicología Psicomáster
· Certificado Europeo de Clínico experto en EMDR por la Asociación EMDR Europa
· Experta en Apego y Disociación, Trauma e Integración de los estados del yo
· Certificado de Especialista en Psicoterapia acreditado por la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos (EFPA)
· Máster en Psicología Clínica Cognitivo- Conductual- Social
· Tutora Profesional de Prácticas en el Máster en Psicología General Sanitaria en la Universidad San Rafael - Nebrija
· Docente de práctica clínica, colaborando con varios Máster de la Asociación Española de Psicología Clínica Cognitivo Conductual
· Certificado Europsy de Especialista en Psicoterapia
· Medalla de Oro Foro Europa 2001
· Miembro de la Asociación EMDR-Europa
· Psicoterapeuta acreditada por la Asociación Española de Terapia Cognitivo-Conductual-Social (ASETECCS)
· Licenciada en Psicología por la UNE







¿Y como diferenciar el sentirse revuelto por el sanar de la herida con sentirse incomprendido o mal atendido?
Hola Alejandro,
Es muy buena pregunta.
Es cierto que el sanar las heridas, con frecuencia conlleva malestar al enfrentarnos a nuestras experiencias traumáticas y aceptar nuestras emociones sin evitarlas por lo que, especialmente las primeras sesiones nos puede costar discernir si el terapeuta está relacionado con ese malestar.
Debemos escuchar nuestro interior y en poco tiempo podemos notar si tenemos buen vínculo y alianza con nuestro terapeuta. La clave es que nos sintamos entendidos, escuchados, con un interés genuino, sin sentirnos juzgados y con empatía. Si percibimos esos ingredientes tenemos una buena alianza, en caso contrario, debemos plantearnos un cambio pues es importante para la terapia el tener buen vínculo.
Muchas gracias por su respuesta. Muy agradecido.